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El grito fuera de foco

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Un grito que protesta ante las autoridades que parecieran que juegan a la papa caliente, se pasan de una instancia a otra una responsabilidad que es visible ante los ojos de cualquier ciudadano

Este espacio siempre ha sido para hablar a partir de una fotografía, de un momento capturado por algún fotógrafo que tuvo la suerte de ser testigo de una emoción tras un hecho noticioso o particularmente vivido en el día.

Siempre trato de elegir una imagen que trascienda más allá de nuestra mirada, una que nos lleve hasta ese lugar, en ese momento y con esa gente. No es nada fácil, puesto que las personas que pueden llegar a leerme podrían o no seguirme el paso.

Hoy en particular, y sin irme de lleno contra Carlos Ramírez, quien es el autor de la imagen que hoy ve usted en este espacio, podría decirles que es una foto técnicamente mala. ¿Por qué? Porque el flash fue lanzado de frente contra la mujer que grita y porque aparte de todo no está en foco y aparece vibrada.

Cualquier diseñador en una sala de redacción me diría “no va, porque no aguanta”, porque no está en foco, porque hay que trabajarla, porque no aguanta. En mis adentros, no podría objetar o defenderla en ese sentido, pero aquí es donde podría yo mostrarle la otra parte del poder de una imagen.

La fotografía es un documento visual lleno de información que para unos les será importante y para otros les será insignificante, les invito a hacer un ejercicio de reflexión en donde nuestro enfoque debe de ser a esa mujer vestida de negro, quien porta un collar en su cuello y grita empuñando su coraje a través de su voz.

La chica levanta su mano derecha y con ella un pequeño ramo de flores moradas y amarillas, su cabello bicolor y cargando su mochila en su espalda. A su alrededor hombres con el teléfono en mano, al fondo la escena terrorífica de una tragedia que nos ha tocado a todos, o a casi todos el corazón.

Uno de los vagones del metro de la Ciudad de México, el monstruo urbano que mueve a millones de personas en la capital, el desplome de una estructura, dejó a 25 personas muertas y a varios heridos.

La avenida Tláhuac ubicada en la capital, se nos ha quedado grabada en la memoria de quienes vivimos y e incluso, de quienes ni siquiera se encuentran minimamente cercanos a estos territorios.

Aquí es en donde el grito de la chica que acudió a manifestarse a la zona cero, se convierte en un acto simbólico que representa a los familiares de las 25 víctimas de este incidente.

El hecho de que la imagen no esté en foco ante la lente de Carlos, no significa que no podamos trasladarnos a ese lugar y sobre todo al imaginario de cada una de los hogares de las familias que han quedado rotas, que perdieron a sus parejas, padres, hijos o amigos.

Un grito que protesta ante las autoridades que parecieran que juegan a la papa caliente, se pasan de una instancia a otra una responsabilidad que es visible ante los ojos de cualquier ciudadano.

La nula empatía, el ignorado interés del dolor de la gente, hace que cercanos o no de las personas fallecidas, se acerquen y reclamen, protesten y exijan.

Este lamentable hecho ha puesto a todos los usuarios del metro a reflexionar en el valor de sus vidas, en el pago de un servicio tan necesario y al mismo tiempo tan peligroso; tan olvidado y en decadencia.

Las autoridades deberían de escuchar las voces de quienes se quejan, de quienes tienen el temor de subirse a los vagones, de quienes perdieron todo, de quienes pasarán este fin de semana sin ellos. Madres que pasarán el primer 10 de mayo sin sus hijos o hijas a su lado, historias que nos trastocan a todos.

La voz de esta mujer que cierra los ojos, en señal de que la emoción que emana es tan profunda, que toma aire y grita con todo pulmón. Sus rosas en señal de ofrenda a las vidas perdidas de Santos, Immer, Alejandro, José Juan, Brandon, Jesús, Sergio, Liliana, Mario Alberto, Cristian, Miguel Ángel, Angélica, Juan Luis, Melitón, José Luis, Ismael, René, Ildefonso, Gabriela, Miguel Ángel, Gildardo, Nancy, Evaristo y Lorenzo.

Pensándolo bien, sí discutiría con el diseñador de la puesta en página y defendería esta foto por eso, porque ese grito que usted y yo imaginamos representa a esos 25 y a sus familias que hoy se han roto y no serán nunca más las mismas.

 

 

Foto de EFE/Carlos Ramírez

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