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En dos temas de los varios que tocamos en nuestra conversación ayer por la mañana, Miguel Ángel Osorio Chong optó por la no respuesta. Son comprensibles las reservas sobre su proyecto para buscar la candidatura presidencial del PRI (aunque no desperdició la ocasión para darle un seco a Andrés Manuel López Obrador: “Lleva años y años solo dedicado a la crítica, a hacer señalamientos poco proactivos a la suma, a la propuesta”). Menos comprensible es el aparente temor del secretario de Gobernación, y del presidente Peña Nieto, para fijar un punto de vista en torno de la eventual extradición del Chapo Guzmán.

—¿El secretario de Gobernación piensa que se le debe extraditar?

—El proceso legal es muy largo. Creo que en este momento es más importante la información que el criminal nos pueda dar y que nos ayude a generar la tranquilidad en esa zona del país donde él tenía influencia.

Desde el lunes advertimos que el gobierno no podría escudarse en el proceso legal, porque una vez agotado el trámite de amparos, juzgados y tribunales, el documento de la extradición aterrizaría en el escritorio del Presidente de la República. Y será facultad discrecional de él concederla o no.

¿Qué tendría que ocurrir, digamos de aquí a un año, para que el gobierno cambiara de opinión? Supongo que el asunto no pasa por la capacidad para mantener encerrado al Chapo. Osorio Chong fue enfático ayer: “Ten por seguro que no se volverá a escapar, por eso se han tomado todas las medidas para evitarlo”.

Tampoco debe pasar por la popularidad de la decisión. La encuesta de EL UNIVERSAL publicada ayer confirma el sentido del resultado de, por ejemplo, la del Gabinete de Comunicación Estratégica del sábado: no hay una clara mayoría de mexicanos que simpatice con la idea de extraditarlo. Eso, sin descontar a quienes hoy están a favor únicamente porque no creen que el gobierno del presidente Peña Nieto y el secretario Osorio Chong puedan evitar una tercera fuga.

Por la forma en que lo atraparon y la rotundidad de las palabras del secretario Osorio Chong en cuanto a la invencibilidad del penal del Altiplano, me cuesta asumir que, sin los aires altaneros de 2014, el gobierno no haya construido un discurso elemental sobre el punto. Uno de confianza en sí mismo que relance los programas carcelarios, aproveche el éxito de Los Mochis para marcar un antes y un después en la historia de las prisiones del país y diluya la imagen bananera que El Chapo le estampó a la administración peñanietista con el escape por la regadera y el túnel.

Parece que el gobierno mexicano le sigue teniendo miedo al Chapo.

MENOS DE 140. Sobre el tema. Al menos uno de los abogados del Chapo será recibido hoy en la Secretaría de Gobernación.

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