Minuto a Minuto

Nacional Plan Marina por el huracán ‘Simon’ auxilia a habitantes de cuatro estados
La Semar desplegó brigadas del Plan Marina en cuatro estados ante el avance del huracán 'Simon'
Deportes “Somos sólidos”: ‘Checo’ Pérez desea que ya lleguen los GP de Austin y México
'Checo' Pérez se mostró emocionado porque con el de México alcanzará su Gran Premio número 300
Internacional México pide a sus connacionales en Arabia Saudita evitar aeropuertos ante escalada de violencia
La advertencia a mexicanos en Arabia Saudita ocurre en medio de una rápida escalada regional vinculada a la guerra de Yemen
Nacional Cae ‘el Junior’, relacionado con ataque a elementos de la SSPC en Acapulco
Con la detención de 'el Junior', el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, sentenció que las agresiones contra la SSPC no quedarán impunes
Nacional ‘Rachel’ toca tierra en Baja California con fuertes lluvias
Ensenada, Baja California, registró inundaciones y algunos daños por el ciclón postropical 'Rachel'

Como todas las elecciones locales de los últimos años, las que se avecinan en el Estado de México serán un espejo del extraño animal que ha llegado a ser nuestra democracia: un sistema competitivo de partidos fincado en que se violan todas las reglas de la competencia, en particular las reglas del dinero que corre por ella.

Nuestras elecciones producen incertidumbre y votaciones cerradas en el contexto de una violación continua y un uso sistemáticamente abusivo de la ley.

Las elecciones mexiquenses de junio próximo serán ese espejo de que hablo, pero un espejo de aumento. Tendrán particular intensidad porque parecen, lo sean o no, un ensayo general de la elección presidencial del año que viene.

Por varias razones.

Por la cercanía del Estado de México a la capital de la República, centro nervioso de la información política del país.

Porque se trata del estado del presidente Peña Nieto y de su grupo gobernante.

Porque su resultado será una muestra clara del balance de fuerzas con que arrancarán los partidos hacia las elecciones federales del año entrante.

Porque pueden, en efecto, anticipar los resultados del año entrante y condicionar las decisiones sucesorias de éste.

Los principales partidos y sus aspirantes a la candidatura presidencial se juegan el futuro en el Estado de México.

Quien gane estas elecciones quedará perfilado como favorito, como el adversario a vencer, en la elección presidencial del año entrante.

El ganador se quedará también con el estado que tiene mayor presupuesto y mayor número de votantes del país. En términos de la democracia mexicana: con un gran botín electoral.

Si gana el PRI, habrá demostrado que está vivo y renovará las esperanzas de sus seguidores para el año entrante.

Si gana el PAN, su camino a la Presidencia parecerá viable, y despejada la candidatura presidencial para su actual dirigente, Ricardo Anaya.

Si gana Morena, quedará claro que el fenómeno de arrastre de López Obrador es suficiente para ganar, incluso con alguna soltura, la elección presidencial.

Hay diferencias importantes en lo que puede ganar cada uno con la victoria, pero las diferencias mayores están en lo que pueden perder con la derrota.

Mañana, algo sobre los costos de perder en el espejo mexiquense.

[email protected]