Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El destino parece volverse contra el presidente Trump

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Gregorio MerazEE.UU.

Cada vez que un mandatario enfrenta una enfermedad seria, la estructura del gobierno debe asegurar la continuidad del gobierno

Al cabo de meses de negación y negligencia para prevenir y contener la mortal amenaza de COVID-19, que calificó como “un engaño demócrata más” y que vaticinaba “desaparecería como por arte de magia con el clima más cálido en abril”, el presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump, su asistente Hope Hicks y otros integrantes del círculo más cercano de la Casa Blanca, resultaron infectados con el coronavirus.

El comandante de la Naval Sean Conley, médico personal del presidente informó que el equipo de médicos de la Casa Blanca permanece vigilante de la evolución del presidente y la primera dama, por la importancia que su salud representa para la seguridad nacional.

El presidente, ahora víctima de su propia negligencia será aislado y tendrá que cancelar eventos de campaña. Lo que podría continuar, si su experiencia es similar a la del primer ministro británico Boris Johnson, son problemas de desbalance cognitivo y emocional.

Cada vez que un mandatario enfrenta una enfermedad seria, la estructura del gobierno debe asegurar la continuidad del gobierno. De acuerdo a la Enmienda 25, que autoriza al presidente a transferir de inmediato -temporalmente- su autoridad al vicepresidente Mike Pence, a menos que él haya sido también infectado.

En ese caso, la transferencia temporal de poder iría a Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara Baja. Por esa razón, tanto Pence como Pelosi han sido puestos en aislamiento, para evitar que contraigan la enfermedad.

Trump fue diagnosticado con el virus 2 días después de su aparición en lo que convirtió en el peor debate presidencial del que se tenga memoria, en Cleveland, Ohio.

De acuerdo al profesor y virologo Andrew Pekosz, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, por su peso, edad y otras características, el presidente Donald Trump está en el grupo de alto riesgo de serias consecuencias de COVID-19.

La noticia generó nerviosismo en el denso ambiente político de Estados Unidos a solo un mes de elecciones presidenciales y especulaciones sobre la continuidad del gobierno, aumento en la volatilidad del mercado de valores de New York y ligera baja de 1.2 a 1.6 en los mercados financieros internacionales, así como mensajes solidarios de jefes de estado.

Estrategas del sector público y financiero están divididos sobre el alcance de las ramificaciones derivadas de la infección del más poderoso presidente en el mundo, porque consideran esto aumenta las posibilidades de ascenso al poder de Joe Biden, de quien consideran “habría menos apoyo a los mercados financieros”.

El presidente ruso Vladimir Putin fue el primero en expresar a su homologo Donald Trump sus mejores deseos de recuperación.

“Estoy seguro que su vitalidad inherente, buen espíritu y optimismo le ayudaran a superar los efectos de ese peligroso virus” señaló Putin, de manera similar a Boris Johnson, primer ministro británico y la canciller alemana Angela Merkel.

También recibió mensajes de Matteo Salvini, primer ministro italiano y hasta de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud.

La historia recuerda que los candidatos presidenciales enfermos suelen ganar la elección, lo que hace pensar que, de recuperarse Trump podría capitalizar la infección.

Críticos del presidente, que confronta a científicos y rechaza sus recomendaciones de distanciamiento social y uso de mascarillas, calificándolas como “violación de la Primera Enmienda” en lugar de promoverlas como medidas lógicas de prevención, señalan que “si el presidente es incapaz de proteger a su familia y a su equipo, claramente carece de capacidad para proteger al país.

Así lo demuestra la incontenible propagación del virus, que registra nuevos aumentos en 28 estados del país mientras se aproxima a 7.5 millones de infectados y ha cobrado cerca de 208 mil muertes.

Estados Unidos, que en años anteriores contuvo brotes globales como H1N1, Fiebre Aviar, Ebola y otros, es bajo Trump, la nación más impactada por COVID-19. Solo la última semana algunos estados registraron 45,694 infecciones, el mayor incremento de acuerdo a Covid Tracking Project.

Algunas entidades están reportando más de 1,000 casos diarios.

En Wisconsin, donde el presidente Trump planeaba participar en un rally cerrado, tiene el mayor número de casos, eclipsando su récord previo, con 3,000 infecciones por día y las muertes que crecieron con 847 decesos, de una forma similar a Texas que, a pesar de registrar el aumento a 3,234 personas al día, autorizó la apertura total de comercio, restaurantes, escuelas y oficinas, igual que el estado de Florida.

La infección de Trump, se da en momentos en que lucha con desesperación por reducir una sólida ventaja de 8 a 10 puntos del demócrata Joe Biden en encuestas nacionales, que aleja sus posibilidades de reelección y enfrenta una serie de eventos adversos, como baaja de popularidad, consecuencia de su mal manejo de la crisis de Covid19; confrontación racial a causa del asesinato de afroamericanos a manos de las fuerzas policiacas; irresponsable política económica, que genera desempleo y cierre de mercados con China y las escandalosas revelaciones del diario New York Times, en el sentido de que no pagó impuestos durante 10 años.

La desventaja de 8 a 10 puntos a nivel nacional, en su lucha por la reelección, llevó a Trump a hacer el ridículo y un terrible papel en el primer debate presidencial, en Cleveland, Ohio, que lejos de aprovechar para reducir la ventaja defendiendo sus acciones, usó para acosar e interrumpir agresivamente a Biden en 71 ocasiones, con ataques, mentiras e insultos.

De acuerdo a encuestas, Biden ganó el debate por 60% contra 28% de Trump, 63% de votantes consideran que Biden planteó un mejor plan para resolver problemas, 53% vio mejor actuación de Biden acerca de su candidatura, contra 37% a Trump y 55% vio en Biden un mejor líder, en comparación con 43% que votó por el presidente.

Un 32% de encuestados dijo que el debate le convenció de votar por Biden, 11% por Trump y 57% dijo que no influyó.

Un día después del debate, Trump visitó Duluth, Minnesota, donde descargó su frustración. Atacó a Joe Biden, a los medios informativos. Dijo que “ganará 4 años más para hacer lo que nunca nadie ha hecho”, mintió sobre “avances del muro fronterizo” del que se han construido menos de 90 millas y dice “Mexico pagará, cuando imponga cuotas a todos los carros y camiones que crucen la frontera”.

Casi dos millones de personas han votado a través del Servicio Postal, para evitar continúe propagándose el coronavirus y se estima que millones más comenzarán a hacerlo a partir del día 18 de octubre, lo que además dificulta la interferencia extranjera como ocurrió en 2016.

El presidente parece tratar de asegurar un “golpe de estado técnico” argumentando “fraude electoral” por el envío de boletas electorales a través del Servicio Postal, lo que trató de impedir sin resultados, con el objetivo de neutralizar el voto popular y dejar la designación de electores en asambleas legislativas estatales dominadas por republicanos.

Adicionalmente, busca desplazar agentes federales a las calles, lo que también sugirió a los grupos supremacistas armados, como los Proud Boys, con el argumento de “guardar el orden” y a los racistas “para evitar maniobras fraudulentas,” lo que los activistas ven más como una medida de intimidación para los votantes.

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