El consumo y la parajoda de la felicidad

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María José CodesalFinanzas personales y más

La parajoda aparece cuando además de ser contrario a la lógica nos acomoda un golpe fuerte, en este caso, a la cartera

No es lo mismo una paradoja que una parajoda.

La paradoja, según Wikipedia, para no vernos tan técnicos, es un dicho o un hecho que parece contrario a la lógica. Por ejemplo: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

O que sea verdad que solo sé decir mentiras.

La parajoda aparece cuando además de ser contrario a la lógica nos acomoda un golpe fuerte, en este caso, a la cartera.

Pero fuera de toda broma, sucede que cada compra que hacemos, ya sea un café o algo más grande, sea un producto o un servicio, tiene como meta aumentar nuestra satisfacción y nuestra felicidad. Nos demos cuenta o no.

¿Qué tal una cerveza artesanal? Para estos calores…. ¡felicidad máxima!  O un viaje de temazcales, desconectando de todo…¡felicidad y relax absoluto!

Un sorbo de ese café mañanero… ¡Aaaahhh!  Incluso si posteamos algo que genere envidia a otros en redes sociales… ¡mini felicidad malvada jejeje!

¿Me cuentas? ¿Cuáles son esas pequeñas o grandes cosas que compras y con las que mueres de felicidad? Platícamelo por Twitter en @MarijoCodesal

Así nos podemos seguir permanentemente. Y bueno, ¿qué tan mal nos puede hacer buscar un poquito de felicidad en nuestras vidas?

Bueno, pues resulta que mientras más estudios sobre la felicidad se realizan, más se comprueba que esta felicidad que viene del consumo es bastante efímera.

Las neurociencias nos han acercado a descubrir que ese consumo nos da una inyección de dopamina deliciosa pero solo temporalmente, con lo que muy rápido nos encontramos de regreso en nuestro estado normal. Que, si tenemos suerte, es bastante estable, pero si estamos medio tristes, medio enojados, medio amargadones, pues rápidamente regresaremos a ese lugar y no habrá cambiado nada en nuestra vida. No nos sentiremos realmente satisfechos y nos veremos impulsados a consumir cada vez más para volver a sentirnos “bien”.  Casi como droga, aunque suene un poco dramático.

Nos podemos estar enfrascando en un círculo vicioso de trabajo para generar dinero para gastarlo todo en busca de esas felicidades momentáneas, para regresar a la normalidad y necesitar trabajar para generar dinero, para gastarlo todo en busca de esas felicidades momentáneas, para regresar a la normalidad y así hasta el infinito.

Aunque si lo pensamos un poco más despacio… Si puede haber cambiado algo en nuestra vida: la salud de nuestra cartera.  Ahí está la paradoja. Lo que aparentemente nos da felicidad nos produce preocupación, duda y temor si nuestras carteras van perdiendo el estilo y comenzamos a vivir al día o sumamente endeudados.

En lugar de consumir por consumir, ¿en qué nos podemos enfocar?

Lo primero que necesitamos hacer es dejar de estar provocándonos olas de felicidad a través de este tipo consumo efímero. Necesitamos ajustar la dosis de esta “droga”.

Y lo podemos hacer por pasos. No se trata de dejar de consumir de la noche a la mañana y convertirnos todos en monjes tibetanos. Se trata de ir afinando las compras. Me explico…

Si de todas formas estamos gastando dinero en cosas que nos dan felicidad, comencemos a enfocarnos en conseguir mayor felicidad por cada compra que hagamos.

Por ejemplo:

  • Comprar un colchón nuevo. Pasamos una tercera parte de nuestras vidas en él.
  • Gastar tu dinero en terapia. Es una buena forma de gastar el dinero en algo que nos llevará a una paz y felicidad mucho más duradera.
  • Comprar una membresía de algún club. Además de hacer ejercicio y mejorar tu calidad de vida, puedes hacer amigos.
  • Reparar ropa, enseres, dar mantenimiento a tu casa. Esa renovación te inyectará felicidad de inmediato y tendrá una vida un poco más larga.
  • Si odias lavar platos o hacer las cosas de la casa, gasta el dinero en contratar a alguien o en comprar una lavadora de platos.

 

Piensa más bien en gastar tu dinero en otros que sustituyan objetos, actividades o cuestiones negativas de tu vida. Aquellas que te molestan, disgustan, se ven feas en tu casa o están descompuestas. Así, la felicidad vendrá por añadidura. Seguro que hay 5, 10 o 20 cosas que no te gustan de ti, que no te gusta hacer o que están rotas o descompuestas en tu casa con las cuales podrías empezar a gastar mejor tu dinero.

Si tu marco de pensamiento se modifica hacia la gratitud sobre todas las cosas que ya tienes y te cuestionas cada compra para definir si te aporta felicidad momentánea o de más largo plazo, comenzarás a usar tu dinero de maneras más inteligentes.

¿O qué opinas?

Recuerda que siempre podemos trabajar uno a uno para ordenar tus finanzas, salir de deudas, usar tu crédito hipotecario para crear patrimonio, aprender a ahorrar e invertir por que las finanzas son personales y nada como trabajar sobre las cosas que ti te importan. Mándame un correo y lo platicamos.

¿Actualmente estás rastreando tu patrimonio neto? Revisa cómo lo puedes hacer en mi anterior colaboración y ¡cuéntame! Lo puedes hacer a través de twitter en @MarijoCodesal

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Que mientras más sepas, de ti mismo y de tus finanzas, mejores y más informadas decisiones podrás tomar. Cambiemos el chip y tomemos el control de nuestro dinero.

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