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Una virtud tienen las palabras del presidente Peña Nieto en cuanto a que no permitirá que sus hijos se “echen un churro delante de él”: la claridad de la franqueza.

Y es que como en tantos otros temas que se discuten en México, el de la marihuana comienza a volverse insoportable por la niebla de ambigüedades y corrección política. El churro de los hijos del Presidente simplifica las cosas. Preguntemos ahora directamente a promotores si aplauden que sus hijos fumen la yerba con la regularidad y naturalidad con que se toman una cerveza en la cocina de la casa.

Porque la cuestión de fondo es la libertad para consumir lo que se quiera sin meterse en problemas con la autoridad. Ese fue el sentido y espíritu de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia hace ya un mes. Y esa libertad sólo se completará cuando sea perfectamente legal producir, transportar, distribuir, vender y fumar marihuana. La Corte no nos mandó a debatir. No nos enredemos con ese cuento.

En el gobierno del presidente Peña Nieto están conscientes de que la libertad terminará imponiéndose un día sobre las viejas reglas represivas. Pero no se les ve interés en calcular el cómo y, sobre todo, el cuándo. Después del saludo hostil que le dieron a la sentencia de la Corte y el churro de la familia Peña Nieto, tal parece que no hay más estrategia que patear el bote tres años. Harán foros, se parapetarán en el Legislativo, aplicarán tácticas dilatorias, relajarán ciertos controles y dirán que es una discusión tan compleja que corresponderá dirimirla a… los que vengan.

Peña Nieto no desea ser el Mújica mexicano. Allá él que está dejando ir una gran oportunidad para perfilar una política pública de resonancia histórica sobre lo inevitable: la presencia de la marihuana en los hogares.

Por si fuera el caso, adelanto mi respuesta. Tengo dos hijos, de 19 y 22 años, dos jóvenes adultos. Me toca acercarles información. Sugerirles que traten de comprender el momento, lo que significa social y culturalmente en el México del siglo XXI meterle a la mota. Invitarlos a que escuchen a eminencias, como el doctor David Kershenobich, quien desde la ciencia y el bien pensar recuerda que la marihuana no es inocua. Y que escuchen también a los libertarios que se les pegue la gana. Me toca charlar, polemizar con ellos, nunca intimidarlos.

P: ¿Permitirías que tus hijos fumaran marihuana por gusto?

R: Ellos conocen de qué se trata el asunto, las hipotéticas bondades y los riesgos. Que decidan como les parezca. Son adultos y quiero vivir con ellos en un país de libertades y con políticas públicas mayores de edad.

MENOS DE 140. Nadie me mandó a home, lo decidí con mi mente y mi corazón: Alejandro Murat, sobre su decisión de buscar ser candidato del PRI en Oaxaca.

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