Son de los que confunden dignidad con soberbia. 

Florestán.

            Cuando en julio de 2021 el presidente López Obrador anunció sus precandidatos presidenciables, sus corcholatas, y él se autodeclaró el destapador, abrió la temporada de caza de la sucesión y los suyos, los más cercanos, miraron a Claudia Sheinbaum, que se vio para 2024. Pero también se vieron Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, al que no mencionó.

Por aquellos días, Adán Augusto López Hernández gobernaba, tranquilo, su natal Tabasco, pero tras un fin de semana de reflexión con el presidente, en su finca de Palenque, el 26 de agosto se lo trajo como secretario de Gobernación, una posición que en automático lo hace presidenciable.

            Para entonces, quien se veía más sólido para la candidatura era Ebrard, pero la más cercana, y eso es todo, era, y es, Sheinbaum. Hoy, entre ambos está López Hernández a quien López Obrador trajo para jugarlo.

            En este escenario se conoció la carta que el presidente escribió al Parlamento Europeo, en los términos que el lunes conocimos de su puño y voz y Ebrard, que quedó afuera de la operación, apechugó con su silencio a pesar del malestar que el texto del vuelo a Chiapas, produjo en su primer círculo.

            Ya el sábado se retrataron juntos en Chiapas y el lunes el presidente dijo que Ebrard sí sabía de la carta y el canciller mantuvo su silencio.

            Para algunos, dejó ir una oportunidad de lanzar desde ahora su candidatura presidencial, porque no lo será de López Obrador, dimitir y darse tiempo para reforzar su plataforma política.

            Pero ahora como en 2012 cuando le cedió la candidatura presidencial a AMLO, parece confiar en que será el ungido cuando hoy, reitero, lo veo después de Sheinbaum y de López Hernández.

            El breve tiempo dirá si la jugó bien o si, efectivamente, la tuvo, era suya y la dejó ir.

RETALES

  1. KARMA.- A Jaime Rodríguez El Bronco, lo alcanzó el pasado: ayer fue ingresado al penal de Apodaca 2, que inauguró en octubre de 2020. La consignación es por delitos electorales. Hace dos semanas, Samuel García me dijo que estaba entre el alcoholismo y la depresión, y que iría a la cárcel. Ya está adentro el que quiso ser presidente y se perdió;
  2. CONTEO.- Dice López Obrador que en México hay entre 25 y 30 millones de integrantes, conservadores, claro, de la clase media. Son los votos que da por perdidos, y por eso la ofensiva en su contra, y hace suyos los de sesenta millones de pobres, a los que ha agregado cinco millones. A ver el día 10; y
  3. VACUNACIÓN.- Hugo López-Gatell dio por terminada la vacunación por el Covid, al decir que 90 por ciento de los adultos ya estaba cubierto y 52 por ciento de 15 a 18. Pero de los menores de cinco a 15, ni uno. El gobierno de la 4-T no los quiso vacunar porque no estaba demostrado científicamente, cuando en otros países, como Estados Unidos, sí. Ya rendirán cuentas.

Nos vemos mañana, pero en privado.