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Ayer, la atención del mercado estuvo centrada en la comparecencia de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo en Bruselas. La intervención era especialmente relevante, ya que ante el fuerte deterioro de las condiciones financieras durante los últimos dos meses, el mercado está ávido de señales concretas de mayores estímulos monetarios por parte del BCE.

Vale la pena recordar que apenas en diciembre, durante su última reunión de política monetaria del 2015, el banco central recortó la tasa de referencia a los depósitos de -0.10 a -0.30% y extendió la fecha de conclusión del programa de inyecciones de liquidez de septiembre del 2016 a marzo del 2017, destacando que el programa será extendido en caso de ser necesario, pero manteniendo el monto mensual de inyecciones de liquidez en 60,000 millones de euros.

Sin embargo, de entonces a la fecha se ha dado un fuertísimo deterioro en los mercados, reflejando un creciente riesgo de recesión a nivel global. Durante su intervención, Draghi reconoció que la economía global y la eurozona enfrentan retos significativos y que si las condiciones continúan deteriorándose será necesario tomar medidas contundentes de política económica.

En el caso particular de la eurozona, hasta ahora la actividad económica ha tenido un desempeño modesto pero en línea con lo esperado por el mercado. Durante el cuarto trimestre del 2015, el PIB de la Eurozona creció 0.3% con respecto al trimestre inmediato anterior, lo cual se traduce en un crecimiento anualizado de 1.5 por ciento. Sin embargo, la apreciación del euro frente al dólar de los últimos dos meses (el euro pasó de 1.06 a 1.12 dólares) podría representar un mayor freno a las exportaciones y la actividad industrial, en los próximos trimestres. No obstante, el dato de mayor preocupación para el BCE es el de la inflación, que en enero se ubicó en 0.4% anual, muy por debajo del objetivo de 2.0 por ciento.

Durante su intervención, Draghi reconoció que los datos de inflación se encuentran “muy lejos” del objetivo el BCE y que durante la próxima reunión de política monetaria analizarán de manera cuidadosa si la vertiginosa caída en los precios del petróleo está deprimiendo los precios de otros bienes y servicios y en especial los salarios.

Asimismo, Draghi expresó preocupación sobre las consecuencias del endurecimiento de las condiciones financieras en los mercados sobre los bancos y la oferta de crédito. Aunque Draghi reconoció que el sector bancario en Europa enfrenta retos importantes —las acciones de varios de los principales bancos europeos están cotizando en mínimos históricos— también enfatizó que los bancos cuentan con niveles de capitalización mucho más robustos que en el 2012.

Aunque la intervención de Draghi no incluyó detalles sobre medidas adicionales inminentes de política monetaria, la reiteración explícita de que el BCE cuenta con herramientas adicionales y que está listo para actuar en caso de ser necesario, fueron interpretadas por el mercado como una clara señal de que la reunión de política monetaria del Banco Central Europeo, programada para el 10 de marzo, traerá anuncios concretos de mayores estímulos.

Para muchos especialistas, el BCE probablemente realice dos movimientos en específico en marzo: i) ampliar el monto de recursos destinado al programa mensual de recompra de instrumentos financieros; y ii) recortar la tasa de referencia que paga a los depósitos de los bancos de -0.30 a -0.40 por ciento. Esto es sin duda un cambio contra lo que esperaba el mercado, apenas en diciembre, donde solamente se asignaba una probabilidad de mayores estímulos en el 2016 ,de 20 por ciento.

Aunque el BCE ha decepcionado al mercado en el pasado, las condiciones de los mercados podrían dejar muy poco espacio para que el banco central no actúe de manera clara en marzo.