Minuto a Minuto

Internacional Pakistán bombardea Kabul y declara entrar en “guerra abierta” con Afganistán
El portavoz del primer ministro de Pakistán informó que los contraataques pakistaníes alcanzaron "objetivos militares" en Kabul, Paktia y Kandahar
Internacional México y Panamá fortalecen relación bilateral tras reunión en la SRE
Durante la reunión, los cancilleres reafirmaron su compromiso de continuar trabajando de manera coordinada en favor del desarrollo y la integración regional
Deportes ¿Cuál es el peor equipo para trabajar en la NFL?
Hace cuatro años la NFLPA instauró este sistema de evaluación para las franquicias en el que los Steelers ocuparon el último lugar
Nacional Movistar elude pago millonario de impuestos tras fallo de la SCJN
La compañía telefónica Movistar tendrá que eludir el pago de un crédito fiscal por 4 mil 442 millones de pesos
Internacional EE.UU. deportó a 86 migrantes amparados por DACA, admite el Gobierno de Trump
Entre el 1 de enero y el 19 de noviembre de 2025, fueron detenidos 261 beneficiarios de DACA y 86 de ellos deportados

José Woldenberg y yo tenemos ideas distintas sobre el valor de nuestra pluralidad, pero coincidimos, con muchos otros, en una preocupación central sobre nuestra democracia: su horizonte no es de fortalecimiento, sino de fragmentación.

La fragmentación es el riesgo, la enfermedad de la pluralidad política. La pluralidad enriquece la democracia, la fragmentación la debilita.

La convergencia mayor que celebro con Woldenberg es que también vea en la segunda vuelta electoral un alivio o una corrección posible a la fragmentación.

Escribe:

“Dada la nueva fragmentación que aparece en el escenario, sería conveniente una segunda vuelta para la elección del presidente y los gobernadores que serviría para que nadie llegara al gobierno con más rechazos que apoyos”.

Serviría también, agrego yo, para que los mexicanos supieran con claridad a quién prefieren tener en la Presidencia y a quién no, como sucedió recientemente en Perú, donde la candidata que ganó por muchos puntos la primera vuelta, Keiko Fujimori, perdió por un pelito la segunda. Es decir, que, aunque lo pareciera, no tenía realmente la aprobación mayoritaria de los peruanos.

Desde el año 2000 ningún presidente mexicano ha ganado con la aprobación de la mayoría absoluta de los mexicanos.

Fox ganó con 42.52% de los votos, Calderón con 35.89% y Enrique Peña Nieto con 38.21% (del PRI solo 29.84%. El resto de votos, compartidos con su triste aliado, el PVEM, ambos tachados en la boleta: 7.36%, más un 1.91% de votos exclusivos del PEVM).

Las encuestas dicen que la fragmentación aumentará en las elecciones de 2018. Los candidatos con mayor intención de voto son Margarita Zavala, del PAN, entre 21-26%; Andrés Manuel López Obrador, de Morena, entre 22-25%; Miguel Osorio Chong, del PRI, entren 19-21% (encuestas de El Financiero, http://bit.ly/28MQnhj, y de Buendía-Laredo, http://bit.ly/29urhbr).

En las dos últimas elecciones presidenciales, particularmente en la del 2006, la segunda vuelta le habría resuelto muchos problemas políticos a la nación, otorgando mandatos claros, con mayoría absoluta de los votos, a los candidatos triunfadores.

Habría evitado muchas de las dudas sobre el tamaño del mandato y la legitimidad, dudas que han debilitado a los gobiernos electos de México, y han quitado a nuestra democracia mexicana buena parte de la credibilidad y de la alegría con que nació.

[email protected]