Desdeños en Chiapas


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Alberto AguirreSignos vitales

A finales de la semana pasada, Luis Armando Melgar tuvo una reunión privada con Emilio Gamboa Patrón. Ambos habían forjado una sólida amistad desde hace una década, cuando el joven abogado tapachulense articuló el relanzamiento del Canal 40, el proyecto de Ricardo Salinas Pliego que buscaba tender puentes con los millennials.


A finales de la semana pasada, Luis Armando Melgar tuvo una reunión privada con Emilio Gamboa Patrón. Ambos habían forjado una sólida amistad desde hace una década, cuando el joven abogado tapachulense articuló el relanzamiento del Canal 40, el proyecto de Ricardo Salinas Pliego que buscaba tender puentes con los millennials.

En el 2012, Melgar llegó al Senado como integrante de la bancada verde. Y desde entonces contó con la orientación del experimentado político yucateco, coordinador de los senadores del PRI. En vísperas de concluir con su carrera política, el chiapaneco recurrió al consejo de Gamboa Patrón.

A finales de la década pasada, en su calidad de presidente de la Fundación Azteca Chiapas, comenzó un intenso trabajo de acercamiento con los liderazgos de los 122 municipios de aquella entidad con el propósito de alcanzar la gubernatura. En sus afanes contó con el respaldo de Salinas Pliego y la autorización expresa del gobernador Manuel Velasco Coello.

El PVEM sería la plataforma para impulsar su proyecto, si las encuestas validaban sus aspiraciones. Pero la decisión centralista de imponer al senador Roberto Albores Gleason forzó a una rebelión verde que ya tuvo su primera consecuencia: la ruptura de la coalición con el PRI en Chiapas y la búsqueda desesperada de una candidatura común que acercaría a los partidos que cobijan a Velasco Coello con el Frente integrado por el PAN y el PRD.

La coalición opositora tiene en la diputada federal María Elena Orantes, de Movimiento Ciudadano, a su principal aspirante. Y mientras el Instituto Electoral acepta la candidatura común, crece la chanflona propuesta de nominar “al mejor posicionado”, que no sería otro que el líder estatal del PVEM, Eduardo Ramírez Aguilar.

Esta pantomima ni siquiera estaba prefigurada cuando Melgar compartió cancha, durante el pasado fin de semana, con Gamboa. A raquetazos, literalmente, el abogado decidió retomar sus actividades ejecutivas en la Iniciativa Privada y cejar en su intento por alcanzar la gubernatura. En las próximas horas podría concluir su participación legislativa en el PVEM. Y convertirse en senador independiente.

El dedazo priista impidió a Melgar competir por la candidatura de la alianza PRI-PVEM, pero las negociaciones del gobernador Velasco Coello con las fuerzas políticas también lo descartaron a priori.

Pero no es el único caso de manipulación política. Allí están los ardides del dirigente nacional del PRD, Manuel Granados Roldán, quien durante al menos tres semanas hizo creer al expriista José Antonio Aguilar Bodegas que sería cobijado por el frente opositor.

Desde el centro, el CEN del PRI decidió imponer a Roberto Albores Gleason, apoyados por un posicionamiento que en las encuestas superaba en más de 10 puntos porcentuales al de los candidatos afines al gobernador: el dirigente local del ecologista, Eduardo Ramírez, y el alcalde de Tuxtla Gutiérrez, Fernando Castellanos.

Esas mismas mediciones registraban a Melgar y a Aguilar Bodegas con alta rentabilidad electoral. Pero ninguno cuenta con el visto bueno de Velasco Coello, quien en las últimas semanas ha tejido acuerdos con Santiago Creel, Héctor Bautista y Dante Delgado.

Por el lado frentista, las corrientes identificadas con los Galileos y Nueva Izquierda cocinaban la unción de un candidato con el potencial de romper la influencia de Manuel Velasco en el estado y, personificado éste en el expriista José Antonio Aguilar Bodegas, capitalizar alrededor de 1 millón de votos para la causa presidencial de Ricardo Anaya. Esta última propuesta fue, en el papel, aceptada por Manuel Granados, quien giró incluso instrucciones para constatar el posicionamiento de Aguilar Bodegas y para diseñar una serie de destapes del también exsecretario del Campo local ante una estructura integrada por organizaciones campesinas y líderes de izquierda. Los eventos sí se realizaron, pero el esperado destape nunca se dio.

Ante los diversos y numerosos públicos convocados por Aguilar Bodegas, el ex consejero jurídico de Miguel Ángel Mancera y actual líder nacional del PRD se limitó a anunciar que escucharía a sus bases para definir a un candidato con posibilidades de triunfo y, sobre todo, con el potencial de poner fin al régimen de Velasco Coello.

EFECTOS SECUNDARIOS

¿PERDIDOS? La sección 51 del SNTE reclama a las autoridades más de 100 millones de pesos correspondientes a la “categorización y compactación” salarial producto de la reforma educativa. El proceso administrativo involucra a la SEP, pero también a Patricia Vázquez del Mercado, secretaria de Educación de la administración estatal panista de Puebla. ¿Acaso era un cochinito para las campañas del 2018 que beneficiaría a Aurelio Nuño Mayer?

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  1. Prelaciones, en el PRI

    La numeralia peñista admite un récord: es el sexenio que más presidentes del CEN del PRI ha visto pasar. Desde Pedro Joaquín Coldwell —quien levantó la mano del candidato triunfador de las elecciones hace seis años— hasta el que será (re)electo mañana, ocho personalidades habrán dirigido al tricolor. Una decena, si se cuenta a Cristina Díaz y Humberto Moreira, desde que Enrique Peña Nieto fue perfilado a la candidatura presidencial.

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