¿Debates o entrevistas?


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Alberto AguirreSignos vitales

Nunca más un debate como el primero que tuvieron los candidatos presidenciales, hace seis años: Gabriel Quadri de la Torre hizo dos alusiones directas a Andrés Manuel López Obrador y evitó referirse por su nombre a Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto quien —¿nobleza obliga?— a su vez nunca criticó al abanderado neoaliancista.


Nunca más un debate como el primero que tuvieron los candidatos presidenciales, hace seis años: Gabriel Quadri de la Torre hizo dos alusiones directas a Andrés Manuel López Obrador y evitó referirse por su nombre a Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto quien —¿nobleza obliga?— a su vez nunca criticó al abanderado neoaliancista.

Los tres grandes ignoraron —deliberadamente o no— a su adversario, cuya actitud acrítica al priista parecía más confabulación que otra cosa. AMLO y Peña Nieto también esquivaron cualquier diatriba. “Era el antidebate”, resumió el consejero electoral Ciro Murayama.

En su edición 2018, los encuentros presidenciales convocados por la autoridad electoral adoptarán un modelo de “entrevista de interacción”, cuya implementación quedará a cargo de Denise Maerker (Televisa/Radio Fórmula), Azucena Uresti (Grupo Multimedios) y Sergio Sarmiento (TV Azteca).

“Se acabaron los moderadores que son cronómetros parlantes”, ilustró Murayama coloquialmente la noche del pasado jueves 5, “ahora van a inquirir y van a conducir un debate de a de veras”.

Maerker, Uresti y Sarmiento serán los encargados de sepultar la era de los ejercicios vacuos y momificados. Sin estridencias, por supuesto, pero ¿sin protagonismos? A diferencia de ejercicios anteriores, el primer debate no contempla tiempos para una intervención inicial ni un mensaje de cierre —como propuso Fernanda Caso, representante de la candidata independiente— e incluye un ejercicio previo para recoger opiniones ciudadanas, cuyos resultados serán entregados a los moderadores para que elaboren las preguntas detonadoras del debate.

Sus intervenciones serán definidas mediante sorteo, lo mismo que el orden de participación de los candidatos. Aunque tendrán 30 segundos para hacer sus planteamientos en cada uno de los cuatro bloques del debate. Para reducir las suspicacias, los consejeros electorales aceptaron emitir “criterios” para delimitar las intervenciones de los periodistas.

Los representantes partidistas han calculado que el próximo domingo 22 en el Palacio de Minería cada moderador tendrá hasta 14 minutos de interacción con los candidatos, mientras que el tiempo efectivo de debate entre ellos sería de apenas nueve minutos.

“La gente quiere ver a la candidata y a los candidatos debatiendo, contrastando ideas y no contestando (preguntas)”, se quejó Mariana Benítez, representante del PRI en el Consejo General del INE, “un modelo más de entrevista puede ser muy de interés general, pero a final de cuentas queremos que los protagonistas del debate sean los candidatos”.

¿Moderadores o protagonistas? Según el consejero electoral Ciro Murayama, los periodistas tomarán el micrófono hasta por 16 minutos, mientras que los cuatro candidatos tendrán 96 minutos libres para la exposición de sus argumentos.

Serán, para cada uno, 24 minutos en horario AAA. “Es un tiempo precioso. ¿Lo van a aprovechar? ¡Pues depende de ellos! Nosotros estamos poniendo la cancha, pero pues en una cancha se puede tener buen o mal desempeño y eso depende de quién salte a ella y cómo actúe”, justificó Murayama.

Y aun así, los consejeros electorales no han conseguido aval pleno de las fuerzas políticas para su propuesta de formatos. Particularmente, a la presencia de “público participativo” para el segundo debate que tendrá lugar en Tijuana, el 20 de mayo, debido al riesgo de intromisiones que genera el modelo town hall.

La legislación vigente sólo obliga a concesionarios de los medios electrónicos a transmitir dos de los tres debates y si bien el INE propuso un acuerdo para asegurar que el encuentro que tendrá lugar dentro de dos semanas sea difundido en cadena nacional, la representación del PT en el Consejo General insistió en que todos los debates adquieran esta característica… ¿acaso condicionarían la asistencia de AMLO si la CIRT no se compromete?

Pedro Vázquez también llamó la atención sobre el riesgo de que los moderadores acaparen el micrófono y sean los protagonistas del primer debate. “Se debe evitar que al calor del evento se elaboren preguntas personalizadas e improvisadas, evitar los comentarios críticos o tendenciosos, las filias y fobias”, advirtió. Y requirió hacer “más plural” la selección de los moderadores para los debates de Tijuana y Mérida, con la incorporación de analistas políticos o periodistas de prensa escrita de reconocida trayectoria.

Mientras se acerca el primer debate, siguen las pasarelas de los presidenciables. Arrancan hoy en el Club de Industriales, ante los afiliados a la American Chamber que celebran su 101 asamblea anual, y terminarán el viernes en Cuautitlán, ante los obispos que integran la Conferencia del Episcopado Mexicano.

EFECTOS SECUNDARIOS

¿RESPETO? Los comisionados del Inai se han puesto al frente del reclamo —que concita a académicos, ONG y líderes de opinión— a la ALDF por no haber nombrado a los sustitutos de los cuatro integrantes del Info-DF que hace 10 días concluyeron su encargo. “Sede vacante”, caracterizó el comisionado presidente, Francisco Javier Acuña Llamas, quien hizo un “respetuoso llamado” a los legisladores capitalinos. ¿Y por qué no hace lo mismo para que el Senado de la República acelere el proceso de designación de los dos comisionados del Inai que están pendientes?