Victoria Guadalupe, María Fernanda, Evelin son tres mujeres que acaparan la noche de este viernes con sus trágicas muertes después de haber sido reportadas como desaparecidas en el estado de Querétaro, Nuevo León y Morelos.

Los temas de la agenda diaria, no incluyen los feminicidios, ni la inseguridad en que de nueva cuenta las mujeres estamos expuestas.

Nos hemos convertido en “un tema” que solo nos enjuicia si salimos a las calles a protestar, a marchar gritando con la voz expuesta de desesperación, un alto al olvido y justicia para quienes perdieron la vida por ser mujeres.

Las que salieron a comprar algo y no regresaron, las que terminaron de trabajar y en el camino a casa desaparecieron, las que fueron a una entrevista de trabajo y las mataron, las que fueron a ver a un supuesto amigo y terminaron tiradas en un baldío, las que manejaban por avenidas principales y las secuestraron, las que salían de sus casas con la prisa de llegar a la escuela y no llegaron más.

Es viernes y las noticias me parecen una tortura.

En mi estado Nuevo León, María Fernanda ha aparecido sin vida en una casucha en el municipio de Apodaca. A una semana de no tener noticias de ella, su coche apareció ayer muy cerca del Palacio de Justicia y hoy se confirma por parte de sus familiares, que a sus 27 años ha muerto.

En Querétaro, una pequeña de seis años que este pasado miércoles desapareció en el fraccionamiento donde vivía con su familia en Paseos del Marqués. Una chiquita que terminó en una bolsa de plástico, en un baldío, solita y quién sabe en qué estado en el mismo fraccionamiento.

En Morelos, Evelyn quien todavía no se graduaba, estaba buscando trabajo como tantas mujeres lo hacemos en este momento. Se vio con un tipo en un restaurante de un hotel el 24 de marzo y ya no volvió a su casa. Los videos muestran cómo un tipo la lleva dentro de una bolsa negra sobre un diablito para irla a arrojar a un baldío.

La policía acordona, las Fiscalías solo alargan los tiempos, las autoridades se retraen y queda en solo una noticia más, que a los pocos minutos se diluye entre la agenda política y demás problemas nacionales e internacionales.

Las tres fotos de ellas están aquí, tres mujeres que tenían una vida, un estilo de vida distinto, intereses diversos, con una familia y amigos que se quedaron pálidos en el momento en que supieron que no habían regresado.

Fotografías que emanan vida, con sus sonrisas tan distintas, pero tan cotidianas.

Las tres sin haberse conocido, fueron privadas de sus vidas en fechas muy cercanas.

Las tres sufrieron y vivieron una historia de terror.

Las tres fueron desechadas como si fueran trapos olvidados.

Las tres fueron violentadas.

Las tres murieron.

Las tres que hoy vemos, no son noticia nacional, solo son unos breves minutos en los noticieros.

Las tres y las miles de mujeres que han terminado de la misma manera, no serán un tema en las “famosas” mañaneras, no serán mencionadas porque a este Gobierno, lo que menos les importa, son las mujeres.

Escribo con una tristeza, dolor y preocupación por mis mujeres en mi vida diaria y porque este país pareciera que nos olvida.

Descansen en paz.