Minuto a Minuto

Nacional Lanzan Anáhuac LABS, para fortalecer la formación de ingenieros
Anáhuac LABS busca que los estudiantes desarrollen capacidades para responder a los desafíos tecnológicos del presente y contribuyan con soluciones para el futuro
Nacional “Es una verdadera injusticia”: Esposa de Fernando Farías Laguna denuncia falta de pruebas e irregularidades en el proceso judicial
Mónica Gámez defendió la inocencia de su esposo, el excontralmirante Fernando Farías Laguna, señalado por una red de 'huachicol'
Nacional Jornada violenta deja un muerto en Tacámbaro, Michoacán
Fuerzas estatales y federales se desplegaron a la zona tras recibir reportes de detonaciones con armas de fuego
Nacional Caen cinco presuntos extorsionadores en CDMX; exigían 700 pesos semanales a repartidores de app
La Policía de la CDMX detuvo a cinco presuntos extorsionadores al realizar tres cateos en Cuauhtémoc, Iztapalapa y Miguel Hidalgo
Deportes UEFA prepara una denuncia penal contra Infantino
EFA prepara una denuncia penal contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por presunta gestión desleal

En aproximadamente dos minutos, el sismo de 1985 dejó miles de víctimas y más de 35 mil viviendas destruidas. Cientos de voluntarios se organizaron para remover escombros, rescatar víctimas o llevar alimentos. La lentitud del gobierno para responder a la catástrofe contrastó con la rápida y espontánea reacción solidaria de la sociedad civil.

Esa movilización social y la conciencia que generó sobre el potencial de la acción colectiva contribuyeron al proceso de transición a la democracia. La izquierda, que entonces buscaba la unidad, se nutrió de muchos de los grupos que surgieron o se activaron a raíz del terremoto.

Ese fue el caso de la Coordinadora Única de Damnificados de Tlatelolco que junto a la Asamblea de Barrios, el Comité de Lucha Inquilinaria del Centro, la Coordinadora Popular de los Culhuacanes y la Asociación 19 de Septiembre se adhirieron al movimiento cardenista que en 1987 unificó a la izquierda. Ese movimiento también se nutrió de las movilizaciones por la huelga de la UNAM de 1986 y contra el Pacto de Solidaridad Económica de 1988.

La sociedad movilizada por esas causas saltó naturalmente a la arena política. Aunque en el otro lado del espectro ideológico, el PAN compartía con la izquierda de entonces una misión central: sacar al PRI de Los Pinos. Misión que legitimaba la convocatoria de ambos y daba una razón para la participación política de la sociedad.

Entonces había un régimen autoritario que transformar, un partido hegemónico que lo encarnaba y una oposición que esperanzaba. Una vez lograda la transición, las cosas cambiaron. Hoy ya no hay un sentido de misión, la alternancia se institucionalizó y todos los partidos tienen (malas) experiencias de gobierno. Hoy la confianza en las instituciones está en niveles históricamente bajos y los partidos están socialmente desacreditados.

Por eso, el salto de la movilización a la acción política ya no es natural. Hace un año, miles de personas tomaron las calles tras los lamentables acontecimientos en Iguala; millones se manifestaron a través de las redes sociales. Ningún político pudo sumarse. El único que apareció en una marcha fue repudiado. El mismo que en 1988 había encabezado la lucha democrática desde la izquierda: Cuauhtémoc Cárdenas.

Hoy son otros los tiempos. Ya no son los de la política, sino los de la antipolítica.