La semana pasada, el Wall Street Journal publicó su encuesta más reciente sobre el panorama económico y financiero de Estados Unidos. La encuesta, que fue respondida por 48 economistas entre el 11 y el 15 de julio, confirma una continua mejoría en el panorama económico en comparación con las encuestas levantadas en los últimos meses, pero al mismo tiempo revela una creciente preocupación por parte de los encuestados de que la Fed podría tardarse demasiado en comenzar a normalizar las tasas de interés.

Ante la siguiente pregunta: ¿qué representa un mayor riesgo, que la Fed suba las tasas demasiado tarde o demasiado pronto?, 79% de los encuestados consideró que el riesgo mayor es que la Fed se demore en subir las tasas.

Sería fácil decir que esta respuesta implica que la mayoría de los observadores piensa que la Fed está detrás de la curva. No obstante, esto no necesariamente es cierto, ya que la Fed parece estar consciente de los riesgos de tardarse en comenzar a normalizar las tasas de interés y que simplemente ha decidido que es preferible errar dejando las tasas en su nivel actual por un periodo más largo que comenzar a normalizar su política monetaria antes de tiempo.

Esto se refleja de manera adecuada en las expectativas de los encuestados en cuanto al timing del primer movimiento al alza en tasas por parte de la Fed, ya que solamente 4% de los encuestados espera un incremento en lo que resta de este año, mientras que 94% anticipa que esto sucederá en el 2015 y 2%, que será hasta el 2016.

Para el 2015, 45% de los encuestados anticipa que el primer movimiento será en el segundo trimestre, mientras que 24% anticipa que esto suceda en el tercer trimestre, 17% en el primer trimestre y 8.5% en el cuarto trimestre.

Parte de la razón por la cual la Fed parece estar conforme con el riesgo de mantener las tasas en su nivel actual por más tiempo es la falta de una recuperación más robusta después de la fuerte e inesperada contracción económica que se suscitó en el primer trimestre de este año.

A pesar de que hay varios indicadores que muestran una mejoría en el ritmo de actividad, los encuestados bajaron su pronóstico de crecimiento del PIB para este año de 2.2% de la última encuesta a apenas 1.6 por ciento. Aunque parte importante de este ajuste viene de la fuerte revisión a la baja en las cifras del primer trimestre, los encuestados también redujeron su estimado de crecimiento para el segundo trimestre
de 3.5 a 3.1 por ciento.

Asimismo, 50% de los economistas respondió que el principal riesgo de sus estimados de crecimiento es a la baja, en comparación con solamente 25% en la encuesta del mes anterior. No obstante, los encuestados ahora esperan una caída más veloz en la tasa de desempleo. El consenso es que la tasa de desempleo se ubique en 5.9% al final de este año y 5.5% a finales del 2015 en comparación con 6.3 y 5.8%, respectivamente, en la encuesta anterior.

En cuanto al principal riesgo a la recuperación, los encuestados se enfocaron más en factores externos que domésticos. Aunque la reciente desaceleración en la actividad del sector de construcción de vivienda y la falta de un repunte más robusto en el consumo se mencionaron como factores de riesgo, estos dos factores en conjunto fueron mencionados por 34% de los encuestados, mientras que casi 45% apuntó a los riesgos geopolíticos internacionales como principal riesgo y solamente 10.5% mencionó un alza en las tasas de interés o una crisis financiera como principal riesgo.