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En la edición del 30 de junio de Sin Fronteras, titulada “¿Mercados listos para una corrección?” concluimos que existía un riesgo importante de ajuste en los mercados accionarios durante el verano. En ese momento escribimos lo siguiente:

Aunque los mercados han hecho una pausa en su tendencia alcista, hay especialistas que anticipan un ajuste inminente que podría convertirse en corrección y que podría darse antes de que termine el verano.

En ese momento, los mercados accionarios de Estados Unidos llevaban casi cinco años sin una corrección —definida como una caída de 10% o más a partir de un máximo—, el segundo periodo más largo en la historia sin un ajuste de este tipo.

La última corrección de los principales índices accionarios de Estados Unidos fue en octubre del 2011, detonada por el anuncio de la conclusión del programa de estímulos cuantitativos denominado como QE2 por parte de la Fed.

Desde el punto más bajo de dicha corrección hasta mediados de julio de este año, el índice Dow Jones, el S&P 500 y el NASDAQ habían acumulado alzas de 50, 75 y 95%, respectivamente. Después de alcanzar niveles máximos el 20 de julio, los principales índices en Estados Unidos han caído entre 7 y 10%, pero hubo momentos en la apertura de la sesión del lunes en que las caídas llegaron casi a 15 por ciento.

En nuestra edición del 30 de junio escribimos que los mercados se habían vuelto complacientes y que podrían ser vulnerables a cualquiera de los siguientes riesgos: i) un contexto de valuaciones por arriba del promedio histórico; ii) una posible desaceleración en el crecimiento de las utilidades de las empresas; iii) el inminente comienzo en el ciclo de alza en tasas por parte de la Fed; iv) la incertidumbre sobre el crecimiento económico en algunas regiones del mundo; v) el periodo tan largo de tiempo sin una corrección; y vi) las posibles repercusiones de la crisis griega en Europa.

Para muchos, el riesgo más evidente era la crisis griega. Sin embargo, el punto que está provocando el mayor impacto es el de la incertidumbre sobre el crecimiento económico global y de manera notable en China.

Los datos más recientes de la tercera economía más grande del mundo y la decisión de permitir una mayor depreciación del yuan han sido interpretados como señales de que la economía china se está desacelerando mucho más de lo anticipado.

Esto se ha traducido en una precipitación del ritmo en la caída brutal en los precios de las materias primas, incluyendo el petróleo, los alimentos y los metales industriales, y una caída de 40% en la Bolsa china en los últimos tres meses.

Esta situación está teniendo repercusiones muy importantes en todo el mundo, y sobre todo en las economías que son altamente dependientes de la producción y exportación de materias primas y en sus monedas.

La pregunta obligada es si estamos ante una corrección, como las que hemos visto casi cada año durante los últimos cinco años, o ante el principio de un bear market, comúnmente definido como un periodo prolongado de baja con un ajuste mayor a 20 por ciento.

Normalmente, un bear market se da cuando se presentan dos condiciones: i) que haya una situación de sobreendeudamiento y ii) que el ciclo de tasas de interés esté cerca de su nivel máximo.

En la actualidad, en EU tanto los hogares como el sector corporativo se encuentran lejos de una situación de sobreendeudamiento y el ciclo de alza de las tasas de interés está apenas por comenzar y será mucho más gradual que otros ciclos. Sin embargo, el escenario de hard landing de la economía china, de materializarse, sería un parteaguas para la economía global y los mercados, el cual nos podría colocar en riesgo inminente de bear market.

No obstante, habrá que ver si los bancos centrales responden con mayores estímulos y si la Fed decide posponer el inicio de su ciclo de alzas.