Minuto a Minuto

Nacional Autoridades indagan responsabilidades por brote de salmonela en Hospital General de México
La investigación se encuentra en "proceso de integración y permanecen pendientes resultados de laboratorio e información adicional"
Deportes “En México buscan chivos expiatorios, pero no hay nada sobre mi hijo”: Julio César Chávez
Tras un último año "complicado", Chávez mantiene la esperanza de que los combates de sus hijos Julio César y Omar Chávez en la ciudad de Puebla, el 12 de septiembre, devuelvan la conversación al boxeo
Internacional Terremoto político en Sajonia-Anhalt: La ultraderechista AfD arrasa en las urnas
Ya no estamos ante una fuerza marginal ni ante un simple voto de protesta, sino frente a un partido con vocación mayoritaria y capacidad para disputar el poder
Internacional Video: Avión de carga se estrella en el aeropuerto de Miami
El Aeropuerto Internacional de Miami suspendió los aterrizajes y despegues tras el accidente de un avión de carga con el logotipo de Amazon
Nacional Identifican a agentes que murieron en Omealca, Veracruz; Gabinete de Seguridad promete cero impunidad
El Gabinete de Seguridad afirmó que trabaja para identificar y detener a los responsables del asesinato de los agentes Santamaría y Castillo

El pez abisal que ascendió y tocó la cima, pero no estaba hecho para ella; recuerda al niño prodigio de la literatura Raymond Radiguet, muerto a los 20 años, tras escribir una obra maestra. No todos pueden vivir bajo la luz, sin arder.

Pudo ser el azar lo que empujó al pez abisal a buscar el fulgor. O quizá subió para abandonar un reino donde todo es incógnita despejada. Se atrevió a mirar hacia arriba: muchos no quieren quedarse en la existencia sin término. No debió morir.

Radiguet tampoco debió morir joven. Las 144 páginas de Con el diablo en el cuerpo marcaron las letras francesas. Pero la fiebre tifoidea lo dejó sin tiempo para volver a escribir. Como el pez abisal, Radiguet subió rápido, alcanzó la luz y la luz lo destruyó.

Lo que convirtió a Radiguet en mito no fue solo su muerte, sino lo que hizo antes de morir: retó a la juventud. No escribía como un novelista precoz. Con 18 años, parecía alguien que ya sabía todo sobre la vida, el amor y la traición.

Su libro cuenta el idilio entre un adolescente de 15 años y una joven de 18, Marthe, cuyo esposo, Jacques, está en la guerra. Sin medir consecuencias, viven un romance incendiario, arrebatado, que llega al cénit con el embarazo de Marthe.

Quien tiene el diablo en el cuerpo es el narrador, de quien nunca se sabe el nombre. Un adolescente irrefrenable en su afán de anular a Marthe, castigarla, convertirla en su esclava sentimental. Y lo consigue: arma una relación de codependencia enfermiza.

Al final del libro, Radiguet atisba el de su vida trágica. Escribe el narrador:

Un hombre desordenado que va a morir, y no lo sabe, comienza de repente a poner orden a su alrededor. Su vida cambia. Clasifica los papeles. Se levanta pronto, se acuesta temprano. Renuncia a sus vicios. Sus allegados se alegran de aquella transformación. Y por ello su muerte súbita les resulta más injusta, si cabe. Hubiera vivido feliz. Y así, la nueva paz que se había instalado en mi vida se había convertido en un presagio de mi penitencia.

La historia del pez abisal y la de Raymond Radiguet es la de Aquiles, que no quería una vida larga y gris: prefirió la gloria de la guerra y murió en su mejor momento. La de Edipo, que quiso saber quién era, lo descubrió y no pudo seguir siendo rey: la luz lo cegó.

Algunos están hechos para la sombra, vivir sin preguntas ni riesgos. Otros, como el pez abisal, Radiguet, Aquiles, Edipo, nacen para subir, ver, alcanzar algo que otros nunca tocarán. Y morir por ello.

La gloria es a veces una condena.