Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Con deseos de notoriedad Trump trata de evadir los procesos en su contra

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Gregorio MerazEE.UU.

Trump criticó las acciones del presidente Joe Biden, que lo derrotó por 8 millones de votos, en el sufragio popular y por 306 votos electorales

Cobijado por acaudalados radicales de derecha; venerado por 98% de los legisladores republicanos que trataron de distanciarse censurándolo por instigar el asalto al Capitolio y temerosos de su furia, ahora imploran su perdón, como Kevin McCarthy y Mitch McConnell, líderes minoritarios en las Cámaras Baja y Alta del Congreso, Donald Trump, no ha extrañado mucho la presidencia.

Tras múltiples intentos de revertir el resultado de la votación, presionar a gobiernos estatales “en busca de votos para reclamar la presidencia y finalmente, instigar a las milicias, grupos nacionalistas blancos y supremacistas,- la nueva membresía del Partido Republicano- para que impidieran que el Congreso certificara la victoria de Joe Biden, los asesores del ex presidente Trump construyen una compleja y ambiciosa operación política, para iniciar una guerra sin cuartel contra el presidente Joe Biden, con la que tratarán de recuperar las dos Cámaras del Congreso, mientras legislaturas en 33 estados, bajo control Republicano imponen medidas como:

– Regresar personalmente boletas de ausencia.

– Rechazo de boletas recibidas después del día de la elección.

– Eliminar el Registro Automático de Votantes.

– Eliminar las listas permanentes de boletas de Ausencia.

– Aumentar los requisitos para solicitar boletas de ausencia.

– Redistribución de Distritos Electorales en su beneficio.

Con eso, los republicanos buscan desalentar e intimidar el voto de las minorías que tradicionalmente han apoyado al Partido Demócrata.

La campaña inició prácticamente este Domingo, cuando Donald J. Trump, el único ex presidente de un solo término en 25 años, luego de haber sido “perdonado” por cobardes republicanos que le temen y al que este domingo recibieron con una larga ovación, al presentarse como orador principal de la Conferencia de Acción Cívica Conservadora, CPAC, ahora convertida en centro de culto al expresidente que enfrenta múltiples cargos e investigaciones.

Ensoberbecido, satisfecho, Trump -a quien precedieron Senadores republicanos acusados de traición y sedición por apoyar sus inútiles intentos de revertir el resultado de la elección, desfilaron ufanándose de violar la Constitución, como Josh Hawley, Ted Cruz y otros, el expresidente pronunció su primer discurso político, desde la aplastante derrota que sufrió y lo obligó a salir de la Casa Blanca.

En esta Conferencia, convertida en grotesco carnaval en el que aspirantes a la nominación presidencial republicana, danzaron en torno al cadáver político de Trump, conscientes de que no podrá contender en 2024, compitiendo desesperadamente por su apoyo y aprobación, requisitos que ahora reemplazan en conocimiento de los problemas nacionales, las propuestas para resolverlos y la independencia, en favor de sus representados.

Trump declaró que “la jornada increíble que inició hace 4 años, no ha terminado”.

En el mensaje, insistió en que “la elección le fue robada, porque los demócratas cambiaron las reglas para la votación en ausencia y por correo” poniendo menos énfasis en su invención y fantasías sobre un presunto “fraude masivo” que fue rechazado por su William Barr, Procurador de Justicia, por los gobiernos estatales y por más de 60 tribunales y la Suprema Corte de Justicia, por la falta de la más mínima evidencia.

Trump criticó las acciones del presidente Joe Biden, que lo derrotó por 8 millones de votos, en el sufragio popular y por 306 votos electorales.

“Joe Biden ha tenido el más desastroso primer mes de cualquier presidente en la historia moderna”, dijo sin bases el ahora expresidente.

En poco más de 30 días, Biden logró la aplicación de 50 millones de vacunas contra COVID-19, de ninguna que se había aplicado bajo Trump, por falta de un plan de vacunación. Además, Biden aumentó medidas para la detección y control de casos, logrando una gran reducción de muertes, que rebasaron el medio millón de víctimas, bajo el exmandatario, mientras se recupera el ritmo de crecimiento de la economía que Trump heredó de Barack Obama y que, por ocultar con mentiras la amenaza de Covid-19, hizo colapsar.

Rechazó que haya división en el Partido Republicano, que ahora controla en su totalidad.

“La unica división que existe” dijo, “es entre políticos halcones del sistema y el resto del país” y aseguró que “mientras más grande sea el desafío y difícil la tarea, deben ser más determinados para presionar y ganar”, advirtiendo a los demócratas que estarán pendientes de cualquier error, para explotarlo y capitalizarlo.

En el discurso -escrito por Stephen Miller, el hijo de inmigrantes judíos rusos, fanático del jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels y anti-inmigrante- Trump acusó a Biden de “enjaular” a niños inmigrantes y cambiar las rígidas políticas migratorias que dejó y esbozó un fantasioso “plan” para “recuperar la Cámara Baja, ganar gubernaturas y en 4 años recuperar la Casa Blanca”, interrumpido por ovaciones de los “neo republicanos” racistas, radicales de ultraderecha y milicianos antes opositores al gobierno, que nunca antes votaron, pero ahora ven a Trump como “esperanza de la raza blanca”.

Y entre ellos, algunos “tontos útiles” latinos y afroamericanos, que han sido incapaces de entender la clara ineficiencia, ignorancia, racismo, abusos y crímenes de Trump.

Las ovaciones, adulación y clamor de esta multitud, integrada por millares de seguidores de la organización QAnon, que recluta a ignorantes y gente mal informada, con teorías de conspiración, hizo olvidar momentáneamente a Trump, una de sus más grandes preocupaciones, que comenzó a tomar forma, cuando fue notificado de uno de los mayores reveses que ha sufrido en los últimos 4 años.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó la petición de que sus declaraciones de impuestos, personales, corporativos -de 2011 a 2018- y todas las comunicaciones relacionadas entre Trump, su familia y la empresa Mazars USA, continúen siendo secretas, argumentando que “Trump tenía inmunidad absoluta contra investigaciones criminales estatales”.

Eso abrió el camino para que esos documentos fueran entregados el jueves a la Fiscalía del estado de New York, que conduce una investigación criminal sobre la violación de la Ley de Financiamiento de Campaña, por el pago en efectivo que hizo Trump a la actriz porno Stormy Daniels y a la ex-modelo de Playboy Karen McDougal, para evitar que hablaran de su relación sexual con el expresidente, como denunció su ex abogado Michael Cohen, quien guiará al Fiscal Vance en la cantidad de faltas y crímenes en que Trump pudo incurrir.

El ex presidente Trump declaró que “peleará con todo”, como hizo los últimos 5 años, para evitar las declaraciones de impuestos, que pueden revelar el origen de sus préstamos.

Trump dijo “ser víctima” de “la mayor cacería política en la historia del país, ligada al antifascismo, de la que el fiscal Vance es parte”.

“Lo que tratan de hacer conmigo es fascismo, no justicia, lo que no apoyará nuestro pueblo”, manifestó Trump, quien, de acuerdo al diario New York Times, pagó solo 750.00 dólares de impuestos los años 2016 y 2017 y durante al menos 10 años, evadió el impuesto sobre la renta, argumentando “perdidas crónicas de sus negocios”.

Adicionalmente, el Servicio de Recaudación de Impuestos, IRS, investiga un reembolso de 72.9 millones de dólares que recibió Trump en 2010, sin razón aparente, considerando su evasión de impuestos durante más de una década. El IRS podría obligarlo a pagar ese dinero, con una multa e intereses, lo que discuten funcionarios de la administración.

Varios comités de la Cámara Baja, bajo control Demócrata también solicitaron las declaraciones de impuestos de la empresa Mazars y del Deutsche Bank, que ha hecho préstamos multimillonarios a Trump.

Abogados de la firma Consovoy McCarthy, al servicio de Trump, argumentaron que los legisladores demócratas tratan de obtener las declaraciones de impuestos del exmandatario, para obtener ganancias políticas.

El Fiscal Cyrus Vance, investiga si Trump, su familia o sus empresas violaron leyes estatales y la procuradora estatal Leticia James, investiga posibles fraudes a empresas de seguros y si sus solicitudes de préstamos engañaron a los prestamistas con cifras exageradas de sus propiedades, que contrastarían con los avalúos mínimos en las declaraciones de impuestos, justo como hacían los mafiosos.

Vance envió una orden a la Oficina de Impuestos de Bienes Raíces para examinar e impedir esfuerzos del ex presidente Trump y sus abogados, para reducir el valor comercial de sus propiedades, con la intención de eliminar evidencia de fraude.

Pero eso es solo el inicio de los problemas que Trump sabe que enfrentará y que buscará evitar con un creciente protagonismo político, tratando de hacer aparecer los cargos, acusaciones e investigaciones como resultado de una “persecución política”, buscando el apoyo de sus seguidores, para bloquearlas.

El ex presidente Trump enfrenta numerosas investigaciones que no solo podrían descarrilar su desesperada ambición de regresar a la Casa Blanca, sino que constituyen una severa amenaza a su situación financiera y hasta a su libertad:

Dos investigaciones criminales del FBI por tratar de interferir en el proceso electoral del estado de Georgia; una por su intimidación y amenazas al secretario de Estado Brad Raffensperger, exigiéndole “encontrar más de 11 mil votos” para reclamar su victoria en ese estado.

Otra en el condado de Cobb, por llamar a un investigador de elecciones, pidiéndole que “encontrara un fraude, a cambio de convertirlo en héroe nacional”.

Investigación sobre la forma y responsabilidades del ex presidente Trump, en la insurrección armada, que trajo como resultado el brutal y letal asalto al Capitolio, poniendo en riesgo la vida de 535 legisladores que participaban en la Sesión Conjunta para la Certificación de la victoria de Joe Biden en las elecciones.

Posibles Cargos criminales en el Distrito de Columbia, de acuerdo con el Fiscal de la Capital de Estados Unidos, Karl Racine, si se confirma la instigación de Trump a la violencia. En el proceso criminal contra Jessica Watkins, integrante de la Milicia “Oath Keepers”, la acusada reveló que “solo esperaba la indicación directa del ex presidente Trump para actuar”, lo que investiga el FBI a través de grabaciones.

Investigación de posible fraude de la Organización Trump y su Comité Presidencial para la Inauguración, en el que los precios del Hotel Trump se aumentaron en más de un millón de dólares, sobre lo que ha sido interrogada Ivanka Trump, su hija, y se solicitó el testimonio de Donald Trump Jr.

Dos demandas de difamación, una de Jean Carrol, ex columnista de la revista Elle, quien acusa a Trump de haberla difamado luego de haberla violado, igual que Summer Zervos, ex participante del programa “El Aprendiz” que conducía Trump en la cadena NBC.

Demandas sobre su fallida Universidad Trump, Vinos Trump, Carnes Trump.

Demandas de asalto y abuso sexual de más de 16 mujeres.

Inclusive acciones legales contra su estancia en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, donde él firmó un documento comprometiéndose a que ningún socio del Club residiría más de 7 días.

Con estos grandes desafíos legales, la mayoría de estadounidenses esperan que Trump, quien ha humillado a los líderes republicanos que lo criticaron, avance con planes peligrosos, que podrían significar el fin de la más grande democracia del mundo.

*Texto reproducido con autorización del autor, publicado en Los Angeles Times

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