Minuto a Minuto

Internacional Al menos dos muertos y 37 heridos deja accidente en exhibición de vehículos en Colombia
El hecho ocurrió en el Boulevard Rose, un sector de ocio y recreación de Popayán, capital del departamento del Cauca
Internacional EE.UU. movilizará más de 100 aeronaves y buques para escoltar a barcos atrapados en Ormuz
La misión comenzará el lunes, avisó Trump en un mensaje en Truth Social, después de que "países de todo el mundo" solicitaran la ayuda estadounidense
Internacional Venezolanos responden al llamado de Machado y exigen la liberación de los presos políticos
Cientos de personas se concentraron este domingo en varias ciudades de Venezuela para pedir por la liberación de los presos políticos
Nacional En arena nos iremos
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
Nacional Presidenta de la Comunidad de Madrid inicia su visita a México
La visita de Díaz Ayuso, que se extenderá hasta el 12 de mayo, contempla actividades en Ciudad de México, Monterrey, Aguascalientes y la Riviera Maya

El video de la fuga de Joaquín Guzmán Loera es un espejo del estado que guarda el área de seguridad pública del gobierno federal.

Particularmente expresivo es el tiempo lento de reacción de los custodios y el aparato de vigilancia todo. Tardan tres horas en emitir la alarma roja.

Hay cierta analogía entre estos tiempos anestesiados y el tiempo de reacción ante las crisis a que nos ha acostumbrado este gobierno federal. Reacciona con lentitud a las emergencias. Acaba llegando a ellas tarde y mal.

No sé si es parte de la proverbial aversión al conflicto de la política mexicana o una versión mexicana de la sabiduría universal de esperar que las cosas tomen por sí solas su nivel.

En el caso de la fuga de Guzmán Loera, el gobierno federal ha dado una muestra más de lo que un psicoanalista freudiano llamaría “compulsión a la repetición”.

Una vez más no ha acudido a tiempo y vigorosamente a atacar el problema. Una vez más ha pospuesto su solución esperando que el tiempo lime las dificultades del hecho. Una vez más el hecho ha vuelto a ellos como un escándalo mayor que revienta no en manos de los responsables originales sino en las del propio Presidente.

Este ha sido el patrón de las grandes crisis políticas del gobierno de Peña Nieto: atender tarde las emergencias luego de esperar que las aguas se calmen solas, mediante la emisión de versiones oficiales maquilladas, discretas o simplemente falsas.

Creo que puede reconocerse este modus operandi por igual en los casos de Ayotzinapa, la casa blanca, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya, las muertes de Tanhuato, y ahora la fuga de Guzmán Loera.

Es el estilo de un gobierno que no reacciona al día con día. Está desconectado del sismógrafo un tanto histérico de los medios y confía al tiempo y al olvido asuntos que luego no solo no pasan ni se olvidan, sino dejan su marca de hierro sobre la historia que pasa.

El hoyo que quedó bajo la regadera de Guzmán Loera habla del tamaño del hoyo que hay en el corazón del Estado mexicano. Es el hoyo que tiene que tapar el gobierno, desde luego con otros ingenieros.

[email protected]