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¿Cómo recibirá el mundo a AMLO? El próximo presidente mexicano gobernará en un periodo en el que es muy probable que haya una recesión mundial. Nadie duda que ésta llegará. Las quinielas tienen que ver con cuándo ocurrirá y dónde empezará. El consenso señala 2020 o 2021 como el momento más probable y apunta a Europa como el epicentro, pero no se descarta que la llama se encienda en un país emergente.

Los planes de AMLO deberán tomar en cuenta un entorno internacional adverso porque México es un país muy vulnerable al ciclo económico mundial. La crisis del 2008 significó una caída de 6.7% en el PIB de México, la mayor en América Latina.  Este agujero en el PIB implicó un retroceso de cuatro años en las cifras de reducción de pobreza.

The Economist tituló su penúltima entrega “The next recession”. El pesimismo se ha exacerbado por la tensión entre Estados Unidos y China y por los últimos datos de crecimiento de la Unión Europea. La economía del viejo continente se ha enfriado y parece encaminada a una nueva fase de estancamiento. Estados Unidos sigue creciendo a buen ritmo, pero esto es un arma de dos filos: el crecimiento robusto incrementa la posibilidad de que la Reserva Federal siga adelante con su política de alzas de tasas de interés y retiro de los estímulos monetarios.

Mayores tasas en Estados Unidos traerán presiones para México y pondrán a prueba la fortaleza de las finanzas públicas. Una de las “ventanas” donde se verá esta presión es en el tipo de cambio del peso frente al dólar. La otra está en el Banco de México, que se verá obligado a aumentar tasas de interés para mantener “competitividad” frente a la Fed.

Sin importar cuánto suban los réditos, cada aumento implica un mayor costo en el servicio de la deuda mexicana. Para 2019, según el diputado Ramírez Cuéllar, se tiene proyectado un total de 726,000 millones de pesos para ese rubro, 13% del presupuesto total. Cuando la Fed suba las tasas, impactará en el servicio de la deuda mexicana denominada en dólares. En el momento en el que Banxico haga lo propio, crecerá el costo del servicio de la deuda mexicana en pesos.

¿Cuánto crecerá el gasto financiero? Todo depende de la Fed, ellos tienen el botón rojo. Para México, habrá mayores costos, aunque no se contrate un dólar más en deuda nueva. Dedicar más recursos al servicio de la deuda implica menos dinero para proyectos que traerán crecimiento o apoyos para grupos vulnerables.