La Casa Blanca enfatiza en que intensificará su lucha contra los cárteles de droga mexicanos y sudamericanos y cada vez más republicanos avalan el contenido del libro “El golpe invisible”, de Peter Schweizer
Este 14 de mayo, el presidente Xi Jinping recibe, en Beijing, a su homólogo estadounidense Donald Trump, en el marco de un contexto muy diferente al de 2017, con planes, pero limitadas esperanzas, sobre la compleja relación de las dos más grandes economías mundiales.

Más impopular que nunca, dentro y fuera de Estados Unidos, primero, por la imposición visceral de tarifas comerciales ilegales, su primer gran golpe a la economía global y ahora por su injustificada guerra contra Irán, que dispara los precios de petróleo, gas, gasolina, transporte aéreo y terrestre, fertilizante, comida, insumos, industrias aumentando inflación y riesgo de recesión, por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Mientras el presidente Xi Jinping fortalece su posición nacional e internacionalmente, con la expansión económica de China, asistencia y cooperación científica y tecnológica internacional; perfilando a su país como sustituto de la multimillonaria ayuda que Trump retiró a naciones pobres y como alternativa a la inseguridad económica y políticas de Trump, además de apoyo a políticas de protección ambiental.

Además del antecedente de la escalada de acciones contra China, en materia comercial, con tarifas hasta de 140% y el impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz, los presidentes Trump y Xi Jinping hablarán de las tensiones geopolíticas, la guerra con Irán, comercio, el uso de Inteligencia Artificial para fines bélicos, cooperación en materia de minerales raros e inevitablemente, el futuro de Taiwán.
Esto, la Casa Blanca enfatiza en que intensificará su lucha contra los cárteles de droga mexicanos y sudamericanos y cada vez más republicanos avalan el contenido del libro “El golpe invisible”, de Peter Schweizer, haciendo eco del discurso de lanzamiento de la primera campaña de Trump en junio de 2015, cuando dijo que los migrantes “traen drogas, traen crimen, son violadores…”.

Schweizer asegura que los gobiernos de China y México y otros países intervienen en la política de Estados Unidos, “usando la migración como la más poderosa arma política usada por élites dentro y fuera del país contra Estados Unidos, con severas implicaciones para la seguridad nacional”, justificando las deportaciones masivas.
En el caso de México, dice que el envío de Libros de Texto Gratuitos y otros materiales educativos son “evidencia de ello”.
Con este argumento, el Departamento de Estado abrió una “revisión” de 53 consulados mexicanos en Estados Unidos, “más consulados que ningún otro país en la unión americana”, que podría conducir “al cierre de algunos de ellos” de acuerdo a fuentes de esa dependencia. En cuanto a China, no ha habido aún comentarios públicos de republicanos.
Pero, regresando al reencuentro de los presidentes de Estados Unidos y China, se espera que Trump se acredite el “triunfo” de la guerra de Irán con los intensos bombardeos y su tajante rechazo a la alternativa de fin de la guerra, propuesta por Teherán, que incluye puntos como el fin de todas las acciones militares, descongelamiento de cuentas con dinero de Irán, retiro de tropas y bases militares en la región, levantamiento de sanciones económicas y de restricciones para la exportación de su petróleo, cobro de dos millones de dólares por barco que cruce a través del estrecho de Ormuz para financiar la reconstrucción de su país, y negociación de “su derecho a desarrollar un programa de energía nuclear con fines pacíficos”, a lo que Israel —que desarrolla armas nucleares desde la década de los 60— se opone.

De acuerdo a algunos reportes, en 2015, Irán habría transferido a Rusia más de 11 toneladas de uranio enriquecido, que habrían quedado bajo control del gobierno islámico, a condición de que Estados Unidos se comprometiera a no instalar un escudo de defensa antimisiles en Europa Oriental.
Analistas y expertos en seguridad global expresan preocupación porque en la guerra de Irán —sin amplia estrategia y planes alternos, fuera de los ataques aéreos— se dispararon 12,200 misiles interceptores en solo 38 días de conflicto; prácticamente se vació el arsenal de misiles norteamericano, que representa un gasto de 48,800 millones de dólares y equivale a la producción de misiles en diez años, que solo podrían ser reemplazados —acelerando la producción de 8 mensuales— en seis años, sin contar 1,000 misiles Tomahawk usados, con valor de 4 millones de dólares cada uno, la pérdida de costosos aviones radar AWACS, cazabombarderos, aviones cisterna y radares de tierra.
En las actuales circunstancias, Estados Unidos no estará en condiciones de responder a los compromisos de seguridad firmados con Taiwán, Europa, Corea del Sur o Japón, dejándolos prácticamente en manos de China, Rusia o Corea del Norte, si deciden invadirlos.
El reconocido analista estadounidense, politólogo y experto en seguridad, Robert Pape, catedrático de la Universidad de Chicago, asegura que la guerra está convirtiendo a Irán en una potencia mundial al nivel de Rusia, Estados Unidos y China.
Y que tras el bombardeo indiscriminado con que Estados Unidos e Israel rompieron la negociación con Teherán, lejos de eliminar la posibilidad de que la antigua Persia desarrolle armas nucleares, le dio más razones y mayor control sobre los mercados globales de energía, por el 20% del petróleo del mundo que pasa por el estrecho de Ormuz, donde cobran dos millones de dólares por barco, que les dejaría cerca de 100,000 millones de dólares en los próximos meses, suficientes para desarrollar armas nucleares gracias a sus armas baratas y efectivas y su ubicación geográfica.
Además del daño económico que la prolongación del conflicto genera, los ataques a Irán propician la desintegración de la coalición de países árabes con Israel, tras los llamados Acuerdos de Abraham, promovidos por Jared Kushner, yerno de Trump. Emiratos Árabes Unidos se retiró de la OPEP, mientras, como Arabia Saudita, Baréin y Kuwait, negó permiso a aviones estadounidenses para operar en su territorio para ataques contra Irán, por el riesgo que implica para su seguridad.
Los analistas consideran que, además del error que representó la decisión de atacar a Irán sin esperar resistencia, los intentos de encontrar una salida al conflicto que amenaza prolongarse indefinidamente con graves consecuencias para todo el mundo, los insultos, amenazas y ofensas públicas del presidente Trump han constituido un importante factor que impacta negativamente la confianza de quien es visto ya por muchos líderes, analistas y personas como una figura potencialmente peligrosa para la política, economía, finanzas y seguridad mundial.
