Minuto a Minuto

Nacional Librean primer lote de moscas estériles contra gusano barrenador en Chihuahua
La Senasica concluyó el primer ciclo de producción de moscas estériles, que ya fueron liberadas para combatir la plaga del gusano barrenador
Internacional Israel negociará en Roma el repliegue de su invasión en territorios libaneses
El gobierno de Donald Trump sostiene que el "Marco Trilateral” entre Estados Unidos, Israel y Líbano es la vía para alcanzar una paz duradera
Deportes Blue Demon Jr. colgará la máscara tras cuatro décadas de trayectoria; ¿cuándo se retira?
El gladiador aprovechó la ocasión para presentar su biografía 'El último Demonio’, libro que fue escrito por el español Oscar Fernández
Entretenimiento Los hermanos Andrew y Tristan Tate seguirán encarcelados al menos dos semanas más en Miami
Andrew y Tristan Tate fueron arrestados en Miami tras ser acusados en Reino Unido de violación y trata de personas
Internacional Trump vuelve a pedir a la Fed bajar tipos de interés en la víspera de su reunión monetaria
Trump aseguró que otros países tienen tasas más bajas y defendió que Estados Unidos debería estar entre las más reducidas del mundo

No hay manera más efectiva de hacerse de buena fama entre determinada clientela política que adoptar un tema complejo y defenderlo incluso en contra del sentido común.

Ya será decisión de los ciudadanos o incluso de la autoridad si se permite que haya un abuso intelectual de los posibles clientes electorales.

Por ejemplo, en Tabasco, ya será cuestión de una autoridad que se ha visto rebasada por años en el cobro del servicio eléctrico en todo el país, menos en esa entidad, donde Morena promete reconectar los diablitos a todos aquellos afiliados que sufran el intento de que la Comisión Federal de Electricidad tenga la vileza de cobrar por el servicio que reciben.

Si López Obrador y su partido se salen con la suya, es buena fama entre sus clientes. Si la autoridad aplica la ley, también es buena fama entre sus feligreses. Ahí hay un reto.

Otro ejercicio, legal pero con alguna carga inmoral, es el que dirige su precampaña hacia propiciar un aumento al salario mínimo y que aparente aumentar el poder de compra, ahora que se ha desvinculado el salario mínimo de otros fines diferentes a la retribución salarial.

De entrada, tiene la inmoralidad de calentar un tema que todavía no es posible llevar a cabo, porque la separación del salario mínimo de las referencias ajenas a las percepciones tiene que transitar todavía por una mayoría de congresos locales a los que no se les ve prisa.

Dígale a un trabajador que recibe uno, dos o tres salarios mínimos que la propuesta es que reciba un incremento de 18% inmediato en su percepción y más que gusto, hará cuentas de qué más podría comprar con esos pocos pesos adicionales.

Si lo reciben, lo gastarán de inmediato y podrán contar con algún producto básico adicional, si el productor o comerciante de ese producto nota que la venta aumenta de forma notable, subirá su precio, quizá al punto tal que regrese la demanda al nivel anterior, pero con el nuevo precio.

Éste es el mayor cuidado que hay que tener, evitar que los salarios entren en una competencia con los precios. Porque en la historia, este tipo de carreras parejeras siempre las ha perdido el ingreso de los trabajadores.

Ahora que el día 1 de diciembre se instale el consejo nacional de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos habrá una percepción inducida de que puede mejorar el ingreso de los trabajadores para el 2016, a pesar de que al no haberse complementado el proceso legislativo de desindexación, podría resultar en un riesgo adicional.

Antes de iniciar con los aumentos al minisalario, superiores a los índices inflacionarios, hay que desvincular también los ingresos mínimos de las revisiones contractuales y de otras percepciones, que sin duda merecerían aumentos sustanciales, pero que serían altamente inflacionarios.

Han sido muchos años de no hacer nada por el salario mínimo. Al contrario, de bloquearlo con su uso como referencia, pero si lo que se quiere es provocar una mejora real y no simplemente temporal que quede abatida por la inflación, hay que hacerlo bien.

Los que se promocionan mejor de lo que gobiernan tienen buenas intenciones, más allá de la construcción de sus respectivas candidaturas, que trabajen en el carril correcto para lograr este auténtico acto de justicia.