Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología Contaminación del aire aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer, no solo de pulmón
Un estudio relaciona varios tipos de cáncer, incluidos de riñón, vejiga y cerebro, con la contaminación del aire
Nacional Alertan por ‘montarrentas’ en CDMX, así operan
Casos de 'montarrentas' se detectan en zonas de alta plusvalía o demanda en la CDMX, como en las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo
Internacional Radar Latam 360 presenta las noticias más importantes para iniciar la semana bien informado
Estas son las cinco noticias de América Latina y las tres claves internacionales recomendadas por Radar Latam 360 para estar bien informado
Nacional Metro CDMX, con afluencia de moderada a alta que puede afectar el servicio
El Metro CDMX informó retraso en la Línea A derivado de unas llaves, que obstruían el avance
Nacional CDMX prevé un lunes de caos con marchas y concentraciones
La CDMX vivirá un inicio de semana con complicaciones al tránsito vehicular debido a marchas y concentraciones

En su edición del domingo pasado, el diario El País hizo la crónica de “Cómo y por qué huyó el dinero de Cataluña”.

Se cuenta ahí la forma en que los principales empresarios y banqueros catalanes advirtieron a las autoridades de la Generalitat, paso a paso, que no podrían tomar los riesgos de una aventura independentista, pues sus empresas estaban todas inextricable y fatalmente unidas no solo a la economía del resto de España y Europa, sino a los fondos de pensiones y de inversión de los principales bancos de Londres, Nueva York y Chicago.

Las advertencias quizá no fueron suficientemente públicas ni suficientemente enérgicas. El hecho es que no fueron creídas por los líderes independentistas ni tomaron visos de realidad, sino hasta el plebiscito del 1 de octubre.

La imágenes violentas venidas de España que sacudieron al mundo ese día, sacudieron también a los gestores de los fondos de inversión ingleses y estadunidenses que, dice El País, “son los dueños de gran parte de la deuda emitida por las empresas y los bancos catalanes”.

La reacción fue fulminante. El 5 de octubre  anunció su salida de Cataluña el banco Sabadell. El 6 salió Caixabank. Luego, vino la avalancha. Para el 9 de octubre habían salido de Cataluña 212 empresas. El 10 de octubre salieron 177 más. Y el 11 de octubre, 144.

Los líderes independentistas veían estas empresas operando en Cataluña, pero no veían sus vínculos de hierro con el exterior.

Se movían en cambio en perfecta identidad de propósitos y convicciones con el mundo de las pequeñas y medianas empresas de la comunidad autónoma, que se desenvuelven por su mayor parte en un entorno soberanista.

En un acto organizado por Pimec, una asociación de pequeñas y medianas empresas, Puigdemont dijo: “Si alguien quiere saber qué piensan los empresarios, que pregunten a las pymes”.

Esta ilusión aldeana le impidió a la Generalitat tomar en serio las advertencias de los empresarios grandes, que les habían dicho en corto que saldrían de Cataluña si la aventura independentista seguía su curso rupturista.

Se salieron en estampida después del 1 de octubre, impelidos por sus fondos extranjeros, en cuanto las imágenes violentas de ese día desbordaron el termómetro de riesgos soportable para inversionistas no catalanes.

[email protected]