Minuto a Minuto

Nacional AI condena ataque contra buscadora de desaparecidos y su hija en Culiacán
La hija de Alma Rosa Rojo Medina, fundadora de Voces Unidas por la Vida, también resultó herida en el ataque armado
Internacional El Supremo da luz verde a Trump para que construya un salón de baile en la Casa Blanca
El fallo señala que el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica podría no tener legitimación para frenar las obras en el sobresuelo de la Casa Blanca
Nacional La trayectoria de Juan Ramón de la Fuente: de médico a rector de la UNAM y diplomático
La trayectoria de Juan Ramón de la Fuente constituye un recorrido que combina la medicina y la investigación con la administración universitaria y el servicio público
Nacional “Me quitaré la playera partidista”: Raúl Bolaños promete neutralidad como presidente de la Cámara de Diputados
Raúl Bolaños aseguró que priorizará la neutralidad durante su presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados
Nacional Lluvias en CDMX: Activan Alerta Amarilla para hoy lunes 31 de agosto de 2026
El Gobierno de la CDMX activó la Alerta Amarilla por fuertes lluvias para la tarde y noche del 31 de agosto de 2026

Es de mirada corta creer que el Caso Lozoya sólo pretende un fin judicial, o electoral: el objetivo grande es desacreditar las instituciones anteriores a este gobierno. De un golpe, destruir la política mexicana por corrupta… para justificar un sistema sin política.

Al usar su férreo control de medios (de ocho empresarios que lo acompañaron con Trump, cuatro son de medios) para airear lo que dice que dijo Lozoya, el presidente busca demostrar que la política es un estercolero que ya no merece la pena tener.

Lo logró Chávez en Venezuela antes de morir en 2013, y aún permea entre los venezolanos: que ningún político vale, aunque el mismo Chávez fuera político, llegase (y se mantuviese en el poder) con la política y los políticos.

El resultado de que Chávez desacreditara la política con casos armados con esmero como el de Lozoya, es que hoy la democracia se ha vuelto un imposible, porque los venezolanos, aunque ya descontentos con el populismo, dejaron de confiar en la política.

El Caso Lozoya provocará lo mismo en México, además de que este gobierno tiene trecho recorrido, con la destrucción casi diaria de las reglas del Estado de Derecho que le permitieron llegar al poder, pues (aunque le permitieron ganar) las considera corruptas.

No importa que accediera al poder chapoteando en lo que ahora quiere hacer ver como un pantano: no olvidemos que muchos en este gobierno no pueden justificar de qué vivieron antes, ya que casi nunca trabajaron, ni pueden explicar sus pingues negocios.

Los Bartlett; Irma Eréndira, su hermano, y su esposo; el ex súper delegado del presidente en Jalisco, y decenas, poseen tanto dinero como aquellos a quienes llaman corruptos porque también hicieron dinero.

Así que el Caso Lozoya no significa una lucha jurídica contra la corrupción: es venganza política de la más ordinaria, un intento de hundir el pasado y demostrar que la política es inservible como tornillo de la democracia representativa.

Y, si la política es un asco, y los políticos unos bandidos, ya no hace falta el voto libre y secreto. Son mejores las consultas de plaza pública y que quien gobierne sea alguien que está por encima de la política y los políticos: o sea, el presidente actual.

La verdad: si el gobierno tuviera voluntad para enterrar la corrupción, el juicio contra Lozoya sería transparente y en juzgados: no en “mañaneras” ni en medios, si de ocho empresarios que acompañaron al presidente con Trump, cuatro son de medios.

Porque lo que se atisba que sucederá con el Caso Lozoya, el resultado grande será (ya que está de moda Michael Corleone) un proceso mediático que funcionará para aplastar a todos los enemigos juntos…

De un golpe.Es de mirada corta creer que el Caso Lozoya sólo pretende un fin judicial, o electoral: el objetivo grande es desacreditar las instituciones anteriores a este gobierno. De un golpe, destruir la política mexicana por corrupta… para justificar un sistema sin política.

Al usar su férreo control de medios (de ocho empresarios que lo acompañaron con Trump, cuatro son de medios) para airear lo que dice que dijo Lozoya, el presidente busca demostrar que la política es un estercolero que ya no merece la pena tener.

Lo logró Chávez en Venezuela antes de morir en 2013, y aún permea entre los venezolanos: que ningún político vale, aunque el mismo Chávez fuera político, llegase (y se mantuviese en el poder) con la política y los políticos.

El resultado de que Chávez desacreditara la política con casos armados con esmero como el de Lozoya, es que hoy la democracia se ha vuelto un imposible, porque los venezolanos, aunque ya descontentos con el populismo, dejaron de confiar en la política.

El Caso Lozoya provocará lo mismo en México, además de que este gobierno tiene trecho recorrido, con la destrucción casi diaria de las reglas del Estado de Derecho que le permitieron llegar al poder, pues (aunque le permitieron ganar) las considera corruptas.

No importa que accediera al poder chapoteando en lo que ahora quiere hacer ver como un pantano: no olvidemos que muchos en este gobierno no pueden justificar de qué vivieron antes, ya que casi nunca trabajaron, ni pueden explicar sus pingues negocios.

Los Bartlett; Irma Eréndira, su hermano, y su esposo; el ex súper delegado del presidente en Jalisco, y decenas, poseen tanto dinero como aquellos a quienes llaman corruptos porque también hicieron dinero.

Así que el Caso Lozoya no significa una lucha jurídica contra la corrupción: es venganza política de la más ordinaria, un intento de hundir el pasado y demostrar que la política es inservible como tornillo de la democracia representativa.

Y, si la política es un asco, y los políticos unos bandidos, ya no hace falta el voto libre y secreto. Son mejores las consultas de plaza pública y que quien gobierne sea alguien que está por encima de la política y los políticos: o sea, el presidente actual.

La verdad: si el gobierno tuviera voluntad para enterrar la corrupción, el juicio contra Lozoya sería transparente y en juzgados: no en “mañaneras” ni en medios, si de ocho empresarios que acompañaron al presidente con Trump, cuatro son de medios.

Porque lo que se atisba que sucederá con el Caso Lozoya, el resultado grande será (ya que está de moda Michael Corleone) un proceso mediático que funcionará para aplastar a todos los enemigos juntos…

De un golpe.