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Tenemos una justicia singular: a un asesino confeso del Caso Iguala lo interrogaron esposado, playera sobre la cabeza. El policía le dice: “La primer mamada que me digas, cambiamos el tono ¿va?” Hoy, el sicario está libre y al interrogador lo busca la 4T para encarcelarlo.

Es el episodio más reciente en la narrativa de la administración actual para la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, consistente en culpar a quienes investigaron el caso durante el gobierno pasado, y liberar a los acusados: ya están fuera 77 de 142.

El liberado es El Cepillo: él confesó que los 43 iban a Chilpancingo la noche que desaparecieron y el director de la Normal de Ayotzinapa, José Luis Hernández, los desvió a Iguala para sabotear el acto en el que la esposa del alcalde anunciaría su candidatura a sucederlo.

Como jefe de sicarios del cártel Guerreros Unidos, el Cepillo recibió a los normalistas en la Loma de los Coyotes, los llevó a Cocula, donde participó en el asesinato desaparición de los cuerpos, porque el cártel creía que eran miembros de sus rivales Los Rojos.

Todo eso se puede constatar en los expedientes de la PGR, así como en la Recomendación 15 VG/ 2018 de la CNDH. Cientos de pruebas (y su confesión) condenaban a El Cepillo. Pero está libre porque confesó esposado y la playera sobre la cabeza.

El buscado para encarcelar es Tomás Zerón, director de la Agencia de Investigación Criminal en el gobierno anterior, quien aparece interrogando a El Cepillo en un video divulgado ayer, y que escapó a Canadá, tras una acusación de tortura.

Quizá escogió ese destino en busca de una suerte similar a Napoleón Gómez Urrutia, el líder minero que en 2006 huyó a Canadá (acusado por la explosión que mató a 65 en la mina Pasta de Conchos) y regresó a México en 2018 como senador de Morena.

Por supuesto que los interrogatorios de los acusados hasta de los peores crímenes (como lo es el Caso Iguala) deben estar apegados a derecho y quedan invalidados por ley si hubo tortura. Pero el video de Zerón con El Cepillo muestra rudeza, no tortura.

Aunque las tornas cambiaron en este gobierno: el policía tiene un pie en la cárcel y el sicario (señalado en pruebas y testimonios) se encuentra libre, porque le hablaron fuerte y los policías lo aventaron y le lastimaron la rodilla, según dice en el video.

También están libres (entre casi 80 más) El Cabo Gil, Felipe N, El Wereke, El Chereje, El Jona, El Comisario, El Duvalín… todos procesados en las causas penales 121/2014 y 123/2014 por el Caso Iguala.

Pero el actual gobierno va por 43 funcionarios del gobierno pasado.

Por criminales.