Minuto a Minuto

Nacional Iglesia pide no normalizar la crisis de desapariciones en México
La Arquidiócesis señaló que muchas familias realizan búsquedas sin apoyo institucional, arriesgando su seguridad y enfrentando además ansiedad, depresión e inestabilidad económica
Internacional Sismo de magnitud 5.2 en el sur de China deja dos muertos, un herido y 7 mil evacuados
La sacudida se sintió en varias ciudades de Guangxi, entre ellas Liuzhou, Guilin y la capital regional, Nanning, de acuerdo con medios estatales
Nacional Sujeto apuñala en Acapulco a su abuela, tía y primo
Los hechos se registraron en una tienda de abarrotes y domicilio, propiedad de la abuela del agresor
Internacional Dos aviones de combate colisionan durante un espectáculo aéreo en Idaho
En imágenes compartidas en redes sociales se aprecia cómo las dos aeronaves colisionan en el aire y se estrellan en el suelo
Internacional América Latina redibuja su mapa político
El balance cuantitativo es claro: once de las últimas catorce elecciones han sido ganadas por fuerzas de derecha

El grupo político que gobierna, aprobó las declaraciones de capos de la droga que tienen en la cárcel a García Luna. Ahora, Trump usa el caso de García Luna para acusar a este grupo de estar aliado a capos de la droga: le pagan con la misma moneda.

Estados Unidos lo tiene contra la espada y la espada, al incluir a García Luna en la declaratoria de la imposición de aranceles, por la supuesta alianza y protección que da el gobierno a los carteles del narcotráfico.

Si los dichos de los narcos fueron buenos para encerrar a García Luna, lo tendrían que ser, también, para supuestos políticos de la 4T involucrados con el crimen organizado, empezando por Rubén Rocha, señalado directamente por el capo Zambada.

Es la mención a García Luna el sector más ponzoñoso del dardo envenenado que lanzó el sábado el presidente estadounidense al actual gobierno mexicano. Porque los aranceles no fueron noticia: la novedad fue la acusación de narcogobierno.

Se trata del comunicado más duro y escandaloso de Estados Unidos contra un gobierno de México en décadas: responsabilizó oficialmente a la 4T de tener una alianza con los carteles del narcotráfico.

Llamó la atención que la respuesta del gobierno mexicano consideró la acusación una calumnia, sin exigir pruebas. Llamó la atención, porque, en la política doméstica, la frase hecha de los gobiernos de la 4T a sus acusadores es “presenten pruebas”.

Pero pedir pruebas es difícil, porque el gobierno de López Obrador dejó en posición sensible al gobierno actual, con su política oficial de tolerancia al crimen organizado, explicita no sólo en su eslogan de Abrazos y no balazos, sino en sus conferencias matutinas.

López Obrador rebasó toda consideración política elemental, y visitó siete veces Badiraguato, base del cártel de Sinaloa, ordenó liberar una vez al hijo del capo de ese cártel y viajó a saludar a la madre del capo de ese cártel, a quien llamaba “señor”.

Al no combatir evidentemente al crimen organizado, el gobierno de López Obrador dejó al gobierno actual en una situación endeble ante las acusaciones de colusión con el narcotráfico que le hace Trump.

Sí, porque el comunicado de EU no se refirió a gobiernos anteriores de México: fue muy preciso al referirse al “gobierno de México”. Sin embargo, la Casa Blanca tiene que probar lo que afirma.

Aunque sea como con García Luna. Eso tendría que bastar al grupo político que gobierna si le bastó con García Luna. Y, que le bastara con García Luna, es lo que pone en un emplazamiento complicado a la presidenta.

Debieron expresar, entonces, que no tenían valor legal alguno las acusaciones de criminales…

Que acusaron a García Luna solo para salvarse.