a Secretaría federal de Salud arrastra un serio problema de institucionalidad que deja en entredicho al gobierno del presidente López Obrador: mientras en sendo comunicado pide a la población evitar viajes al extranjero para minimizar el riesgo de infección con la nueva variante de covid, el subsecretario Hugo López-Gatell celebra la irrupción de ómicron con la esperanza criminal de que se contagie la mayoría de los mexicanos y se alcance la dichosa inmunización comunitaria o “de rebaño”, pese a que se desconoce aún el grado de letalidad que puede alcanzar.

¿A quién hacerle caso? Desde octubre había indicios que el titular Jorge Alcocer pretendió mantener en secreto, pero se ignora qué tan rápido se puede propagar o si es capaz de esquivar o debilitar las vacunas y si solo se manifestará con síntomas leves.

Ante la prevalencia de la variante delta (la dominante casi al cien por ciento en el mundo) y las incógnitas en torno de ómicron, lo cierto es que Sudáfrica pasó de un promedio semanal de 290 casos de covid por día, a casi 3 mil 800 en el mismo lapso (tres cuartas partes de las pruebas positivas en la provincia de Gauteng resultaron ómicron).

Por eso el director de la Organización Mundial de la Salud (Tedros Adhanom) advirtió: “Tenemos más preguntas que respuestas sobre el efecto en la transmisión, la gravedad de la enfermedad, la eficacia de las pruebas, la terapéutica y las vacunas…”. Y recomendó la adopción de medidas como el cierre de fronteras y disminución de la movilidad, así como el diseño de protocolos y seguimiento de casos sospechosos para romper las cadenas de transmisión.

Sin embargo López-Gatell, empachado de sabiduría, habla como iluminado y minimiza el riesgo, incapaz de convencer a sus ahorrativos jefes de la conveniencia de que se realicen pruebas a quienes, procedentes del extranjero, arriban a nuestros aeropuertos (en el Benito Juárez, para puras vergüenzas, colocan inservibles tapetes “sanitizantes” y jergas cochinas para dizque frenar al virus que ha llegado a más de 40 países, México incluido).

Para el Doctor Muerte, la nueva variante no causa “enfermedad más grave” ni cambiará el curso de la epidemia, y cancelar vuelos internacionales “no es útil”.

Muy ignorantes deben ser las autoridades sanitarias del resto del planeta que ante lo desconocido han aplicado medidas de prevención.

Desde hace casi dos años que comenzó la pandemia, México ha carecido de una estrategia efectiva y ocupa el vergonzoso cuarto lugar mundial de muertes por covid: algo más de 450 mil.

Para el reconocido internista Francisco Moreno, el gobierno debe acelerar la vacunación, suministrar una tercera dosis y contemplar a los menores de cinco años en adelante.

López Obrador tiene razón al decir que no debe cundir el pánico (al menos hasta que se descarte la peligrosidad de ómicron), pero se equivoca de manera rotunda al dejar que López-Gatell continúe al frente de una tarea que desde siempre le ha quedado grande.