Son tantos los apuros de Morena por pepenar firmas para la revocación de mandato que no solo intentó aprovecharse de los peregrinos que fueron a La Villa para que le hicieran el milagro de alcanzar la cifra de rigor, sino hasta recurrió el martes pasado a los difuntos, limosneando el apoyo del partido Redes Sociales cuyo cadáver, al día siguiente de la petición, enterró el Tribunal Electoral.

Con el dirigente Fernando González (yerno de la profesora Elba Esther Gordillo a la cabeza), los desahuciados del partidín sostenían una reunión virtual cuando en sus pantallas y ante la sorpresa de algunos irrumpió la secretaria general de Morena, Citlalli Hernández. Los deudos de Redes escucharon la súplica de que “nos ayuden con un mínimo de 40 por ciento de las firmas, mientras nosotros nos abocamos al restante 30 por ciento…”.

Para tal propósito, dijo la morenista (que se enlazó desde su camioneta): “Nos hemos puesto ya de acuerdo con nuestro querido Fernando…”. La tarea implicaba reunir un millón 103 mil 200 firmas.

El día de Navidad concluye el plazo para que el Instituto Nacional Electoral reciba la burlona “petición ciudadana”. Hace una semana, Morena era incapaz de reunir el consentimiento de la mitad de los casi 3 millones de “solicitantes” necesarios: exactamente 2 millones 758 mil 227.

Entre quienes de Redes Sociales (además de Fernando González) estaban conectados figuran: José Aguilar, Hugo Colín, Emiliano Ramos, Federico Bueno, Domingo Escobar, Aurora Villeda, Ana Guillén, Sergio Alcántara, Alejandro Soto, Irene Muñoz, Juan Manuel Hernández y el abogado Luis Lagunes (pareja de la ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación). Desde el 1 de noviembre, a través de sus dirigentes y militantes, Morena se propuso cubrir la cantidad de firmas que mandata la Constitución, misma que representa solo 3 por ciento del padrón electoral.

Una cifra ínfima si se recuerda que sumaron más de 33 millones quienes votaron por AMLO para la Presidencia en las elecciones de 2018.

El escaso entusiasmo social por la consulta en que no se pretende someter a consideración la impensable revocación, sino la innecesaria y tramposa ratificación de mandato, explica la desesperación con que el partido en el poder recurre a sus viejos aliados que, en el caso de redes, la semana pasada era un cadáver a punto de ser inhumado por no haber alcanzado 3 por ciento de votos que le habría garantizado la sobrevivencia.

La agrupación que encabeza Fernando González vino siendo usada por Morena como inútil comparsa. Históricamente aliada del PRI (del que fue secretaria general), la profesora Gordillo regateó su apoyo a la reforma educativa de Peña Nieto y terminó encarcelada bajo acusaciones de corrupción, pero fue absuelta por los tribunales.

En 2012 no simpatizaba nada con López Obrador y mucho con Marcelo Ebrard. Recobrada su libertad, el partido que promovió terminó siendo incondicional de Morena… hasta la muerte.