Rebasada la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y mucho más el repudiado director que impuso al Centro de Investigación y Docencia Económicas, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, está obligado a mediar para que se resuelva un problema que empieza a cundir en otras instituciones de educación superior. Jean Meyer propone también la intervención de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Este lunes, con Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula, el irreprochable historiador se preguntó: “¿Por qué nosotros? ¿Por qué no escogieron otro de los 26 centros de investigación? ¿Porque el CIDE es chiquito…?”.

Recordó que el presidente López Obrador atribuyó al Centro “los mismos pecados” que endilgó a la UNAM. “Y nos puso como hijitos o ahijados de Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, que siempre los presenta como hermanos gemelos cuando todos sabemos de la honesta y académica rivalidad que tienen las revistas Nexos y Letras Libres”.

Opina que el CIDE “es un lugar chiquito para conquistar y demostrar lo que pueden hacer: espantar a otras instituciones. Es un disparo de advertencia para otras universidades”.

Jean rescata la preocupante desaparición de la “autonomía universitaria” en el Diario Oficial de la Federación. “Se disculparon, dijeron que fue ‘un error tipográfico’, pero hubo que hacer varias solicitudes y esperar meses para que corrigieran”.

Lamenta: “Me temo que estamos atrapados en el torbellino de la sucesión presidencial. Me recuerda 1968 con el pleito entre Luis Echeverría y Emilio Martínez Manatou, en que antes de la UNAM atacaron al Colegio de México, donde yo estaba. Encuentro un paralelismo. No estoy comparando, estoy seguro de que no va a haber una tragedia, pero estamos en los torbellinos de un conflicto que nos rebasa y es la lucha por la sucesión”.

El pleito de facciones morenistas estalló el 29 de noviembre, cuando se enfrentaron las candidaturas de José Antonio Romero y Vidal Llerenas a la Dirección, con los representantes de secretarías del gobierno que defendían al segundo. “Uno que en cuatro meses de interino se ganó la enemistad de todo mundo al demostrar que era un déspota, y el otro que fue capaz de dialogar con estudiantes, maestros y trabajadores, y leal a Morena.

¿Por qué Conacyt no escogió esa solución? El conflicto lo han creado y las cosas no se van a quedar así: otras universidades como la de Veracruz o Guanajuato y del extranjero apoyan la protesta”.

Para este Meyer (el otro, Lorenzo, apoya al esquirol), la ofensiva es contra la academia y se escogió al Centro para un experimento ideologizador. “A ver si les funciona y a ver a quién le toca después”.

Le impresiona que no fueron los profesores “que tienen o tenían miedo”, sino los estudiantes, quienes dieron el ejemplo.

“Es otra mentira que los profesores manipulen a los estudiantes, al revés: los estudiantes manipulan a los profesores y los obligaron a lanzarse a la lucha. Los estudiantes han formado el club de los no dejados…”.