Interesada más en que Morena la vuelva a postular para la gubernatura del Estado de México que en desquitar su paga, la secretaria de Educación, Delfina Gómez, viene permitiendo que la enseñanza pública se destartale.

A la entrega en brazos de la CNTE, el regalo de plazas y el abandono virtual del sistema educativo pretextando la pandemia se sumó la debatible aprobación del ciclo escolar en primaria y secundaria (aunque las reprobaciones, justo es decirlo, propician la deserción estudiantil). En el ínterin, su director general de Materiales Educativos, Marx Arriaga, coló el anuncio del destazadero de los libros de texto gratuito para proscribir palabras y expresiones “neoliberales” (competencia y calidad educativa, por ejemplo) a fin de imponer su sectaria visión del mundo a la generación que tuvo la desgracia de formarse bajo una rollera y regresiva tutela ideológica.

La semana pasada, Gómez impuso a un fanático de la dictadura de Corea del Norte, el ex diputado Ramón Jiménez López, como director del Tecnológico Nacional de México, dependiente de la subsecretaría de Educación Superior que encabeza Luciano Concheiro, donde se preparan 600 mil estudiantes.

La designación es repudiada por directivos, docentes y personal administrativo, quienes enviaron una carta al presidente López Obrador suplicándole reconsiderar la decisión. A los desatinos de la SEP bajo Delfina les queda lo de que “éramos ya muchos y parió la abuela”: En mancuerna con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, ya no se sabe a quién corresponderá ni bajo qué criterios la acreditación, categorización y asignación de becas del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (rebautizado como Sistema Nacional de Posgrados), debido a que la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, y el subsecretario Concheiro, no se ponen de acuerdo, de modo que la incertidumbre perdurará hasta 2023.

Entretanto igualmente, la autora del plan de “poner fin a la ciencia neoliberal”, o sea la señora Álvarez-Buylla, no solo descabezó al Centro de Investigación y Docencia Económicas, sino impuso a otro fundamentalista como director, contraviniendo los procedimientos legales y unificando en su contra a los estudiantes, los trabajadores y los académicos del CIDE.

Respecto a quienes requieren apoyos para cursar maestrías y/o doctorados, todo va para abajo: en 2018 se otorgaron 34 mil 282 nuevas becas, pero en 2021 la cifra descendió a 26 mil 505.

Los erráticos anuncios Conacyt-SEP han generado confusión entre los coordinadores, el alumnado y las instituciones que imparten posgrados y el desconcierto es mayor porque Álvarez-Buylla informó que las becas estarán determinadas por una “nueva categorización” que nadie diablos sabe en qué dependencia se cocinará.

¿Lo sabrá la ex alcaldesa de Texcoco que les bajó durante tres años 10 por ciento de sus pagos a poco más de 500 trabajadores cometiendo el delito por el que a Morena se le multó pero del que la señora sigue impune…?