Atrapada en mentiras contumaces, la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, María Elena Álvarez-Buylla, se viene descalificando como interlocutora de la comunidad estudiantil y académica del Centro de Investigación y Docencia Económicas, al dejar plantados y agraviar, una vez más, a los inconformes con la imposición de José Antonio Romero Tellaeche en la dirección.

Tiene razón el presidente López Obrador en rechazar cualquier comparación de este problema con el movimiento del 68, pero en ese entonces la mecha se avivó (entre muchas otras razones) por la necedad diazordacista de mantener en sus cargos a los represores jefes de la policía. Se detesta a Romero Tellaeche porque miente, ofende y menosprecia a la comunidad CIDE.

Con él de director, el problema, sencillamente, no tiene solución. Ayer (con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula), la señora Álvarez-Buylla aventuró su “hipótesis” de que detrás de la protesta están “adversarios” y “enemigos” del presidente López Obrador y de la 4T como (literal): “Mexicanos en contra de la Corrupción, Leo Zuckerman, Denise Dresser y Aguilar Camín (Héctor)…”.

Urge (se propuso aquí hace unos días) la intervención del secretario de Gobernación, Adán Augusto López. Hoy a mediodía, la mayoría de alumnos y profesores marchará hacia el Senado para solicitar apoyo legislativo a su petición de tener un encuentro con el titular del despacho presidencial encargado de la política interior del país, así como un punto de acuerdo para que la prepotente Álvarez-Buylla explique su inepto proceder.

En la caminata (el contingente partirá de la glorieta de Insurgentes) participarán representantes de las universidades Iberoamericana, Autónoma de Puebla; el Instituto Tecnológico Autónomo de México, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, un colectivo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y, a título individual, estudiantes y maestros del IPN, escuelas y facultades de la UNAM, la UAM y el Colegio de México (del Colmex, por cierto, su claustro académico pidió la restitución del proceso de designación del director del CIDE).

Probablemente la manifestación de este martes resulte menos nutrida que la de hace un par de sábados (concurrieron unas dos mil personas), entre otras razones porque la comunidad del Centro (docentes, estudiantes y trabajadores) es de alrededor de 600 personas; son días prenavideños y temporada de cierre de semestres y trimestres escolares en las instituciones de enseñanza (incluido el CIDE que, pese a la toma de instalaciones, no ha interrumpido los cursos a distancia y nadie podrá ser acusado de irresponsabilidad o abandono de labores).

El estulto manejo del conflicto parte de la confianza que a la directora del Conacyt le han dado otros ensayos en centros más “pequeños”, como el Instituto Nacional de Astrofísica y Óptica, donde forzó la salida del director para imponer otro a gusto de la 4T.

Pero se atrevió con el CIDE y fracasó.