Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Lo que vemos en Nuevo León

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Laura GarzaEnfoque Manual

Las campañas han iniciado con bombo y platillo, y en este caso en Nuevo León ya contamos nuestro primer mes de ver un espectacular tras otro

Los tiempos de campañas políticas suelen ser un bombardeo visual y un atosigamiento de información de nombres que conocemos y que desconocemos, de propuestas que entendemos y otra que ni si quiera las creemos reales.

Son tiempos de ver aunque no queramos ver, y de prestar atención para escuchar lo que incluso nos suena un poco aberrante y repetitivo.

Pero como siempre y como suelen decir, el amor entra por los ojos. No hay manera de no mirar lo que nos atrae y eso funciona no por los simples nombres y apellidos de los personajes en cuestión, sino por los colores de los partidos, el de su vestimenta y potencialmente por la fotografía que utilizan para ser promovidos.

La comunicación política llega a su fiesta máxima cuando es tiempo electoral, es el momento que todos los partidos políticos y personajes involucrados en el país esperan, y por supuesto los que nos dedicamos a la imagen y la comunicación política también disfrutamos.

Es como la adrenalina de esperar el juego anhelado contra tu rival máximo, en donde deberás planear estrategias ante los mejores y los peores escenarios. La situación a la que nos enfrentamos en el país es inédita.

Bien podrían decir que cada que llegan las elecciones nos las pintan como las históricas y las más importantes, sin embargo en pleno 2021 los mexicanos llegamos a ellas para vivirlas de una manera tan significativa ante una pandemia que jugará un papel importante a la hora de salir de nuestras casas e ir a votar.

Estamos ante dos escenarios tan peligrosos como la muerte y la pérdida de nuestra democracia, ambos suenan terribles y amenazantes para nuestra supervivencia como mexicanos en todos los sentidos.

Las campañas han iniciado con bombo y platillo, y en este caso en Nuevo León ya contamos nuestro primer mes de ver un espectacular tras otro, de encontrarnos con jóvenes que militan en los distintos partidos en los principales cruceros de la ciudad.

No olvidemos que Nuevo León es uno de los estados que participan en estas elecciones para gobernador, 51 presidencias municipales, 42 diputaciones locales, 77 sindicaturas, 449 regidurías y 12 diputaciones federales.

Así que es de esperarse que los coches ya tienen su sticker del candidato verde, amarillo, azul y morado. La propaganda está en su máximo esplendor y todavía nos faltan dos meses exactos.

Las bardas están pintadas, los terrenos tienen lonas, los camiones ya están llenos de viniles y nuestra mirada se mueve de un lado para el otro.

Hay quienes creen que tanta publicidad agobia, pero en esta ocasión creo que el trabajo realizado por las agencias de comunicación que contrataron en cada trinchera, están haciendo su trabajo: posicionar los rostros en nuestra mente.

Pareciera que el bombardeo en las redes sociales es mucho, pero no dejemos de lado que no todos tienen acceso a ellas y que no están al día con la publicidad que nos aparece en cada web que visitamos.

Uno suele identificar a los candidatos pro sus rostros y sus escándalos, y en realidad aunque parezca no tan importante el cómo salen en la foto, suele ser de mucha importancia.

Lo primero que nos atrae de un retrato es la mirada, en automático nuestros ojos buscan que sean mirados. ¿Quién me observa? ¿Quién me mira de frente?

Dato que a muchos fotógrafos y jefes de campaña olvidan a la hora de hacerle la sesión de fotos a sus candidatos. Creen que mirar hacia el horizonte puede ser como una proyección de llevar a los ciudadanos hacia un mejor futuro, cuando en realidad lo único que demuestran es timidez y falta de contacto.

Los cuatro candidatos que lideran para la gubernatura del estado han tenido buenas y malas. Adrián de la Garza quien compite por el PRI, apostó por no aparecer con el color negro e intentar separarse “al menos de primer golpe” de los colores institucionales verde, blanco y rojo.

Aunque el diseño es sumamente conservador y sin mayor creatividad, su rostro luce amable, su ligera sonrisa proyecta seguridad en lo que presenta. No muestra rigidez en sus facciones ni tampoco un esfuerzo por posar a la cámara. Tenemos su rostro en el resto de la publicidad, pero sin tanta invasión visual, lo cual corre con dos riesgos, que no se quede en el recuerdo de la gente o bien, que al ser sobrio se posicione como menos intrusivo y sofocante.

Samuel García, el más joven y con la menos experiencia aparece en todos sus espectaculares como un todo, su rostro es grande, su cuerpo abarca todo el espacio posible, su mirada es forzada, su emoción es de enfrentamiento y retadora. El color naranja inunda hasta el color de su piel, su publicidad en las calles es como una tinta pareja. El contraluz lo hace ver violento, es un poco intuitivo en que puede mostrar dos personalidades distintas.

Aquí me encantaría hacer un ligero apunte que el contraluz, es un tipo de iluminación que no se utiliza para todo y que siempre se elige para reforzar la personalidad e inyectar misterio, mas no para presentar a alguien de una manera amigable.

La candidata Clara Luz y su equipo apostó por aparecer con los diversos colores de los partidos que representa, apostando a la confusión y a que la gente regiomontana ignorara que ahora pertenece al partido Morena. Su fotografía no es mala, pero el retoque que le hicieron sí lo es. Su cabello aparece como una plasta, le eliminaron todo tipo de facción en su expresión de tratar de ser amable y “clara”.

Su nueva publicidad no tardó en agregar “Equipo Nuevo León” y ahora podemos ver más imágenes de ella en la ciudad con los colores del nuevo partido que ahora representa. Intentaron ser “claros” siendo limpios con tipografía gruesa y muy alineada, pero su frente le aplanó la mirada y allí el impacto vital con la gente.

Don Fernando Larrazabal pareciera estar con una agencia que aún no encuentra a dos meses de campaña su estilo. En esta segunda etapa luce agresivo y pareciera que le habla a sus adversarios y no a la gente. En esta imagen apostaron por el azul para posicionar al PAN por el que siempre ha sido y no como en su primer etapa en donde utilizaban el blanco y mensajes diversos por todo el espacio.

Su mirada es tan dura, su boca luce tan cerrada y plana que pareciera molesto y amenazante, insisto, no le habla a la gente.

Las campañas suelen tener una mezcla de colores y sabores, de miradas amigables y unas que actúan como repelentes. La creatividad también suele ser divertida, pero parece que hasta ahora ninguno de ellos ha utilizado ese valor.

Todavía nos faltan dos largos meses de ver y reconocer, ojalá que pongamos atención a cada uno de ellos, y que las agencias y sus asesores presten atención a sus formas de comunicar, porque sino, la gente perderá las ganas de salir a votar y eso es lo que menos queremos.

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