Minuto a Minuto

Nacional Iglesia pide no normalizar la crisis de desapariciones en México
La Arquidiócesis señaló que muchas familias realizan búsquedas sin apoyo institucional, arriesgando su seguridad y enfrentando además ansiedad, depresión e inestabilidad económica
Internacional Sismo de magnitud 5.2 en el sur de China deja dos muertos, un herido y 7 mil evacuados
La sacudida se sintió en varias ciudades de Guangxi, entre ellas Liuzhou, Guilin y la capital regional, Nanning, de acuerdo con medios estatales
Nacional Sujeto apuñala en Acapulco a su abuela, tía y primo
Los hechos se registraron en una tienda de abarrotes y domicilio, propiedad de la abuela del agresor
Internacional Dos aviones de combate colisionan durante un espectáculo aéreo en Idaho
En imágenes compartidas en redes sociales se aprecia cómo las dos aeronaves colisionan en el aire y se estrellan en el suelo
Internacional América Latina redibuja su mapa político
El balance cuantitativo es claro: once de las últimas catorce elecciones han sido ganadas por fuerzas de derecha

El castellano Garci Rodríguez de Montalvo publicó en 1510 la novela de caballerías, de esas que enloquecieron al Quijote, Las Sergas de Espandián. Este señor don Garci compiló las cInco partes vagas de la famosa novela nunca leída por nosotros de Amadís de Gaula, quien resulta ser padre de Espandián, quien lo mata sin saber el vínculo. Así se llevaban entonces ellos.

Rodríguez de Montalvo, en el libro ese de Espandián, narra la vida de California, una isla imaginaria al lado de las Indias, ora nosotros, habitadas por unas fuertes y bravas negras amazonas que no tenían hombres, y las comandaba la reina Calafia, que muchos años después iba a dar nombre en México a un vino de poca monta y éxito comercial breve de Pedro Domecq.

Pocos años después de Espandián, y tal vez bajo su influencia literaria, los enviados de Hernán Cortés, Diego de Becerra y Fortún Jiménez se tropezaron en 1533 con tierra que pensaron isla y la bautizaron como California.

A la vista de lo que está sucediendo hoy, yo prefiero por orígen igual de fantasioso, al nombre de California, como Cali Fornos. Tierra de los hornos, por aquello de los calores.

Lo que está pasando en estos momentos en California, que era quinta o sexta economía del mundo, es inimaginable. Los fuegos,provocados por quien sabe quien y avivados por los vientos de Santa Ana, están destruyendo miles de kilómetros cuadrados de tierra y casas lujosas. Las consecuencias ya son graves y tienen oras aristas.

En primer lugar, los fuegos de California son consecuencia del sobrecalentamiento global; culpa de los humanos. El desarrollo urbano de casas y urbanizaciones en los montes que crecieron sin control abrieron la oportunidad de los fuegos que hoy vemos en la tele. El deprtamento de bomberos de Los Ángeles NO estaba preparado para esta situación, que ya había tenido ensayos anteriores, aunque comdcen por ahí, acude a los prisioneros para vestirlos de bomberos.

Finalmente, la falta de solidaridad.

Sí, qué bueno que México y Canadá mandaron apoyo de aviones y personal apagafuegos. Pero hay una realidad injuriosa: los drones chinos, rusos, iraníes, ucranios o de cualquier pasaporte que hoy están sobrevolando y lanzando explosivos sobre civiles ¿no hubieran podido ayudar un poco a la extinción del incendio de Cali Fornos?

PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no me dejan entrar sin tapabocas):

Francamente, para lo que oímos ayer en el Zócalo, no hacia falta tanto bullicio. Para enterarnos lo que ya sabíamos, que el gobierno de la señora presidente es prolongación del de Lopitos, que no le gusta que le digan presidente y que todas las estadísticas de sus primeros cien días de gobierno, en términos reales y siempre en porcentajes, indican que vivimos en el país de Jauja, y ella es la mejor gobernante del mundo porque sigue haciendo lo que le dijo Andrés Manuel. Ya habíamos escuchado eso, con el padrino de la señora Presidente. Ayer fue una mañanera más.

[email protected]