Minuto a Minuto

Nacional Mueren cuatro jóvenes tras volcar su auto en canal de Navojoa, Sonora
Cuatro jóvenes volcaron en un canal de riego en Navojoa, Sonora, en las primeras horas del 1 de enero de 2026
Internacional Maduro afirma que ha tenido “una sola conversación” con Trump
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseveró que ha mantenido "una sola conversación" con el mandatario de EE.UU., Donald Trump
Nacional Marina brinda apoyo médico a mujer frente a costas de Michoacán
Elementos de la Marina brindaron apoyo para evacuar a una mujer del crucero turístico “Viking Sky”, frente a costas de Michoacán
Nacional CAMe suspende contingencia ambiental regional en el Valle de México
En su informe de las 20:00 h, la Comisión Ambiental de la Megalópolis suspendió la contingencia ambiental regional en el Valle de México
Nacional Plan Michoacán: Nueve detenidos en el cierre de 2025
Las detenciones y aseguramientos de armas se realizaron en el marco del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia

En dos días los británicos irán a las urnas para decidir su permanencia o salida de la Unión Europea (UE). Aunque los analistas coinciden en el impacto negativo que el llamado brexit tendría en la economía, las encuestas señalan un empate técnico. Como ocurre con Trump en Estados Unidos, entre los que prefieren abandonar la UE el enojo se impone sobre la racionalidad económica.

Ambos casos reflejan la búsqueda de una identidad frente a las distorsiones de la globalización. Rebasados por la locomotora del capitalismo global, tanto quienes apoyan el brexit como los que respaldan a Trump quieren recuperar una identidad nacional anclada en el pasado y en el rechazo a lo externo.

Por eso no sorprende que los apoyos a estas propuestas provengan principalmente de grupos de mayor edad y sectores de ingresos medios y bajos niveles de escolaridad.

La migración es la principal preocupación y molestia en Gran Bretaña (GB). Tras una prolongada crisis económica, los promotores del brexit le atribuyen el bajo nivel de los salarios y las crecientes presiones sobre los servicios públicos y la seguridad social. Liberarse de las políticas de la UE parece ser un requisito para controlarla.

Algo similar sucede con los partidarios de Trump. Ellos piensan que los migrantes roban sus empleos y que son beneficiarios inmerecidos de servicios públicos y factores de presión en el sistema de seguridad social.

Además, en los dos países, la inmigración es asociada con la pérdida de seguridad nacional.

El enojo también va dirigido hacia poderes que consideran ajenos y perversos. Bruselas es para los británicos lo que Washington para los seguidores de Trump. Los burócratas que sesionan desde la capital de Bélgica responden a intereses tan alejados de GB, como lo están los del establishment político en Washington para el pueblo estadounidense.

En contraste, para quienes se oponen al brexit o a Trump el aliado común es el miedo: al colapso económico en el primer caso y a la locura del demagogo en el segundo.

Aunque es probable que ni el brexit ni Trump triunfen, mientras no se mitiguen los males de la globalización, la polarización social seguirá replicándose en el planeta. Podría llegar el día en que el miedo a los movimientos antiestablishment no baste para contener el hartazgo y la desesperanza que provoca el “más de lo mismo”.