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La audiencia que vio el partido de la selección de 
EU superó en televidentes a las finales de la NBA.

Casi 25 millones de personas vieron en Estados Unidos el partido de su selección nacional contra Portugal. Nunca antes tantas personas vieron un match futbolero en ese territorio, hasta ahora virreinato de la NFL, la NBA y las Grandes Ligas.

La audiencia alcanzada supera en televidentes a los que vieron las finales de la NBA, 15.5 millones, y la serie mundial del año pasado, 14.9 millones. Los datos son suficientes para declarar obsoleta una pregunta que data del siglo XX: ¿podrá el futbol conquistar algún día el corazón de Estados Unidos?

La contratación de Pelé en 1975 no consiguió prender la chispa. Tampoco lo consiguió la celebración del campeonato mundial en territorio estadounidense en 1994; ni siquiera la llegada del glamoroso David Beckham a Los Ángeles en 2007.

¿Qué pasó ahora? Una confluencia de factores han permitido juntar piezas de un rompecabezas que hasta hace poco estaban dispersas: uno, Estados Unidos tiene un seleccionado competitivo. Es uno de los mejores quince equipos del planeta y sigue mejorando. Ya fue campeón mundial de futbol femenil en 1999 y no está lejos el día que será un contendiente serio para el campeonato mundial varonil; dos, las cadenas de televisión de Estados Unidos han empezado a apostar en serio por la compra de derechos de los mayores eventos del mundo: la Liga Premier de Inglaterra; la Primera División Española y la Champions League; tres, las redes sociales y la Internet le han permitido a los aficionados estadounidenses integrarse a comunidades de fanáticos de los principales equipos, entre ellos Manchester City, Liverpool, Real Madrid, Barcelona, Bayern Múnich.

Mención aparte requiere el papel de la población hispánica en la nación más rica del orbe. Ya superó la marca de los 57 millones de personas y es seis veces mayor de lo que era en 1970. Su afición al futbol empieza a notarse en las grandes estadísticas de audiencia y mercadotecnia. Decir hispanos implica recordar que dos tercios de ellos son de origen mexicano. Desde hace años, América y Guadalajara son equipos con fuerte presencia en Estados Unidos. Recientemente ha crecido la presencia de otros planteles, como Morelia, Santos, Pachuca y León.

El partido de México contra Holanda fue visto por 17 millones de personas en Estados Unidos, 10.4 millones lo sintonizaron a través de Univisión e hicieron de ese juego el programa más visto en español en la historia de la televisión de Estados Unidos. El récord anterior lo tenía el final de la telenovela Destilando amor, con 9 millones en 2007.

La globalización tiene uno de los prismas más peculiares en el futbol, sostiene Franklin Foer en How Soccer explains the World. Es tan raro el futbol que es uno de los pocos productos culturales (y negocios) que han recorrido el mundo en sentido contrario, durante el siglo americano. En vez del conquistador, Estados Unidos ha sido el asediado por este sector de la industria del entretenimiento global. A diferencia de tantas cosas: Hollywood, los jeans, la Coca-Cola y el Silicon Valley, por ejemplo.

La conquista del territorio estadounidense traerá recompensas para quienes participan de esta aventura: futbolistas y empresarios del futbol; fabricantes de artículos deportivos; televisoras y anunciantes vinculados al deporte de las patadas. El valor del mercado futbolero de Estados Unidos se triplicará en una década. “Bigger than baseball”, tituló The New York Times. Estados Unidos ya dijo Yes al futbol.

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