Minuto a Minuto

Internacional Al menos dos muertos y 37 heridos deja accidente en exhibición de vehículos en Colombia
El hecho ocurrió en el Boulevard Rose, un sector de ocio y recreación de Popayán, capital del departamento del Cauca
Internacional EE.UU. movilizará más de 100 aeronaves y buques para escoltar a barcos atrapados en Ormuz
La misión comenzará el lunes, avisó Trump en un mensaje en Truth Social, después de que "países de todo el mundo" solicitaran la ayuda estadounidense
Internacional Venezolanos responden al llamado de Machado y exigen la liberación de los presos políticos
Cientos de personas se concentraron este domingo en varias ciudades de Venezuela para pedir por la liberación de los presos políticos
Nacional En arena nos iremos
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
Nacional Presidenta de la Comunidad de Madrid inicia su visita a México
La visita de Díaz Ayuso, que se extenderá hasta el 12 de mayo, contempla actividades en Ciudad de México, Monterrey, Aguascalientes y la Riviera Maya

De joven, Jorge Bergoglio conoció y trató a Jorge Luis Borges. Dejó este recuerdo en su autobiografía Esperanza (2004):

“Admiré y estimé mucho a Borges. Me impresionaban la seriedad y la dignidad con las que vivía la existencia. Era un hombre muy sabio y muy profundo.

“Cuando me convertí en profesor de literatura y psicología del Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, impartí un curso de escritura creativa para los alumnos y decidí mandarle, por mediación de su secretaria, que había sido mi profesora de piano, dos cuentos escritos por los chicos.

“Mandó que se los leyeran —ya estaba prácticamente ciego— y le gustaron mucho. Lo invité a dar algunas clases sobre el tema de los gauchos en la literatura y aceptó. Podía hablar de cualquier cosa y nunca se daba aires.

“Con sesenta y seis años se subió a un autobús e hizo un viaje de ocho horas, de Buenos Aires a Santa Fe. En una de aquellas ocasiones, llegamos tarde porque, cuando fui a buscarlo al hotel, me pidió que lo ayudara a afeitarse.

“Era un agnóstico que cada noche rezaba un padre nuestro, porque se lo había prometido a su madre, y antes de morir recibió los sacramentos.

“Sólo un hombre de espiritualidad podría haber escrito esto:

“Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.

“Abel contestó: —¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo, aquí estamos juntos como antes.

“—Ahora sé que en verdad me has perdonado —dijo Caín— porque olvidar es perdonar. Yo trataré también

de olvidar.

“Abel dijo despacio:

“—Así es. Mientras dura el remordimiento, dura la culpa”.