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¿Qué le toca hacer al presidente? ¿Qué funciones son del director general? ¿Cuál es el papel que corresponde a una familia que tiene 11 por ciento del banco?

Carlos Hank González se apunta para ser presidente de Banorte. Su llegada al consejo del grupo financiero es un paso que confirma esta decisión. Es el candidato de la familia González Moreno para reemplazar a Guillermo Ortiz Martínez. Los herederos de don Roberto González Barrera cuentan con 11 por ciento de los títulos accionarios del grupo. Son los principales accionistas de la institución, pero eso no les basta para garantizarse la presidencia. Necesitan conseguir apoyos de la asamblea de accionistas para alcanzar la máxima posición.

Es una guerra de posiciones que verá el humo blanco en el Consejo de Administración del próximo 23 de octubre. Hay más de 10 mill tenedores de acciones, de los cuales alrededor de 450 tienen peso significativo. Hay familias y personas con tenencias importantes, entre ellos los Martín Bringas de Soriana. Pero el fiel de la balanza está en manos de grandes fondos de inversión, como Aberdeen y Black Rock. Estas instituciones compraron la mayor parte de las emisiones que hizo Banorte. Son los accionistas mayoritarios.

Es un conflicto entre Guillermo Ortiz y los herederos de Roberto González Barrera. Esto por sí mismo garantiza el interés del respetable: un ex secretario de Hacienda y ex gobernador del Banco Central se enfrenta a una de las familias más ricas de México.

Es tan espectacular la cartelera de la lucha que lleva a perder de vista un aspecto que puede parecer menos atractivo: un caso que pone a prueba la calidad del gobierno corporativo de uno de los mayores grupos financieros de México. Un caso muy importante porque está en juego una corporación con un valor de mercado cercano a los 16 mil millones de dólares.

El gobierno corporativo se refiere a los principios y normas que regulan el diseño, integración y funcionamiento de los órganos de gobierno de una empresa. Tiene que ver con la interacción entre los tres poderes dentro de una compañía: los accionistas, el directorio y la alta administración.

Al hablar de gobierno corporativo entra en escena Alejandro Valenzuela, director general del grupo. Este hombre fue un colaborador casi incondicional de Ortiz en Hacienda y en el Banco de México. Se ha rebelado contra su ex jefe. Argumenta con pruebas que el presidente de Banorte pretendió invadir las funciones del director general del grupo.

¿Qué le toca hacer al presidente? ¿Qué funciones son del director general? La paradoja es que este conflicto entre Guillermo Ortiz y Alejandro Valenzuela ha abierto la puerta a otro cuestionamiento: ¿cuál es el papel que corresponde a una familia que tiene 11 por ciento del banco? Así como Valenzuela puede probar que hay un intento de invasión de facultades por parte de Ortiz, el ex gobernador del Banco Central puede argumentar que hay un intento de invasión de las suyas por parte de un grupo que es el mayor accionista pero representa una novena parte del capital del grupo.

Es una guerra corporativa del siglo XXI, que por momentos se pretende ganar con argumentos que corresponden a otros siglos. Lo importante no es qué es lo que quería don Roberto González para el banco, ni cuál es el árbol de relaciones que construyó Ortiz en su trayectoria como servidor público. La cuestión es ¿quién da más valor a los accionistas que han invertido su patrimonio en títulos de Banorte? ¿Tiene este gran grupo un gobierno corporativo capaz de resolver esta Guerra de Tronos?