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Gloso y traduzco de la crónica de Abu Ibrahim al-Raqqawi en The Guardian sobre la vida en Raqqa, la ciudad siria capturada por el Estado Islámico (Adentro de Raqqa, la capital del Estado Islámico).

El Estado Islámico ha prohibido dejar la ciudad a todos los hombres nacidos después de 1992. Muchas familias que podrían huir a Turquía no lo hacen, pues deben dejar a sus jóvenes atrás. Sus hijos son rehenes que garantizan la inmovilidad de los padres. Las casas y los bienes de los que se van son confiscados por el Estado Islámico.

La gente de Raqqa pasa los días en casa, pegada a Facebook o a Whatsapp, y usando el internet, pasión que el Estado Islámico comparte con la ciudad: captores y cautivos son adictos a internet. Pero los teléfonos celulares son revisados en los retenes y llevar en ellos contenidos no islámicos es riesgo de muerte.

Las escuelas reabrieron este mes luego de estar cerradas un año. Los padres temen que sus hijos sean indoctrinados en las escuelas y muchos no los envían. Hay escuelas privadas clandestinas que pueden costar la vida a los maestros si las descubren.

No hay leva de niños para los ejércitos del Estado Islámico. Pero los niños están rodeados todo el día por combatientes con Kalashnikovs en las manos. Muchos se sienten atraídos por eso y piden ir a los campos de entrenamiento.

Impresiona el número de combatientes extranjeros en Raqqa. No hay barrio donde yihadistas venidos de Europa o Estados Unidos no hayan incautado casas para vivir. Tienden a agruparse por nacionalidades: ingleses con ingleses, holandeses con holandeses. No tienen vínculos con la gente de la ciudad. Quien les habla es reprendido, pueden acusarlo de ser espía.

Los yihadistas extranjeros se aburren. La ciudad nunca fue muy divertida, ahora es además monótona y sombría.

Para los yihadistas extranjeros es fácil entrar pero difícil salir, sus pasaportes son confiscados y destruidos cuando entran. El Estado Islámico no puede aceptar que tiene desertores. Quien intenta evadirse es ejecutado en secreto.

Antes de la ocupación de Raqqa por el Estado Islámico, la ciudad tenía un millón de habitantes. Ahora tiene 400 mil.

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