Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Atiéndanme

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Laura GarzaEnfoque Manual

Pero ya ante el hartazgo de una pandemia que se ha extendido, con “picos” tan ordinarios que ya nadie se asusta, ni se acongoja

Uno de los hombres más vistos en este año será sin duda, será el subsecretario de Prevencióny Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell. Un médico epidemiólogo, investigador y profesor, quien se ha convertido en el vocero de la situación del virus Covid 19 en México.

La imagen es cedida por parte del equipo de la Presidencia de México a la agencia de noticias internacional EFE, sin duda no tiene nada de magia visual, ni mayor técnica que encuadrar en modo horizontal y dar click.

Pero bueno, a veces así son las fotos de ruedas de prensa, aburridas, clásicas, horizontales, con los mismos elementos y los mismos personajes hablando de lo mismo frente a un micrófono.

Pasados los más de 130 días que hemos visto al médico López-Gatell quien ha pasado por todos los rubros emocionales en la ciudadanía, desde el apoyo y defensa de sus conocimientos y experiencia, como hasta convertirse en un funcionario público atractivo para algún sector a la población femenina de nuestro país.

Pero ya ante el hartazgo de una pandemia que se ha extendido, con “picos” tan ordinarios que ya nadie se asusta, ni se acongoja.

Un personaje que ha ido perdiendo su credibilidad por su manera de presentarse ante los medios y la sociedad mexicana. Un hombre opaco, que se ha encargado de mantenerse así: gris; aún sabiendo que él es el vocero oficial y que quien debería de estar allí es el Secretario de Salud.

Esta foto en particular de López-Gatell lo muestra así, ahora con unos lentes opacos, sin ningún tipo de diseño, un delgado marco negro que le hacen ver el rostro redondo, con trajes siempre de colores claros u oscuros, e incluso camisas casuales con los mismos patrones de color.

Un hombre que pareciera no ser organizado, ni coherente en lo que demuestra visualmente y en lo que comunica.

Aquí vemos a un hombre que pareciera que carga con demasiadas cosas, un iPad, un termo de agua (o de un líquido), un cubre bocas, un pequeño botecito que pareciera más de crema que de anti bacterial y un objeto negro, que pareciera ser un monedero o algo.

Un hombre que quiere dar un mensaje claro y directo, pero que él mismo está lleno de cosas que le obstruyen, que no lo dejan ser certero y confiable.

Mostrar demasiado, solo hace evidencia de las carencias; y no quiero ser extremista, ni hablar de posturas e ideologías políticas, sino de ser coherentes con lo que llevamos por fuera con lo que sale de adentro.

Sumando sus acciones, como la del día de ayer cuando asintió colocarse el cubre bocas de color azul celeste, solo para la foto, porque todos sabemos que él no lo va a utilizar.

Quien se coloca ante las cámaras, debe de saber o tener claro que cada gesto y objeto alrededor, significa algo. Todo emite un mensaje, que rompe o posiciona la congruencia de quien habla, emite opinión o en este caso, da indicaciones de salud a una nación que vive una de las peores pandemias de su historia, sumando más de 45 mil muertos en tan solo 4 meses.

Tomar el micrófono es fácil, pero emitir el mensaje correcto, no lo es.

Vemos que López-Gatell disfruta tomar el micrófono, y su mano derecha colocado en el pedestal del micrófono de ayer, lo deja claro. Es suyo, y es una insistencia a que lo atendamos, y hagamos caso a lo que hoy dice, porque mañana podrá decir otra cosa.

Foto de EFE.
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