Artz Pedregal: lo que deja ver el derrumbe

RubenCortes

Rubén CortésCanela fina

Riobóo, el empresario de cabecera del hoy presidente electo, volvió a ser noticia


Con la llegada del populismo al poder aquí, llega lo mismo que a Venezuela, Argentina, Ecuador, Brasil, Nicaragua: sólo un recambio de las élites, porque las élites no desaparecen en el populismo. Eso es un cuento chino. Apenas se reconfiguran y se hacen, eso sí… más pequeñas.

Se nos recordó ayer, porque los tiempos del destino son implacables: Riobóo, el empresario de cabecera del hoy presidente electo, volvió a ser noticia exactamente un mes después de que Ricardo Anaya lo mencionase en el Tercer Debate Presidencial: se derrumbó una obra en la que participó.

Se desplomó una parte de la plaza comercial Artz Pedregal. La obra fue desarrollada por Grupo Madaleno, y la ingeniería estructural estuvo a cargo de Grupo Riobóo.

Anaya acusó al candidato de Morena de tener como contratista predilecto a Riobóo, quien perdió un contrato de mil millones de pesos al no conseguir la licitación para las pistas del nuevo aeropuerto de la CDMX, y acordó con el hoy presidente electo construirlo entonces en Santa Lucía.

Y mostró una foto: “Esto es algo muy serio, aquí estás Andrés Manuel con tu amigo el ingeniero Rioboo”. Pero esa amistad viene desde que el hoy presidente electo fue Jefe de Gobierno del DF, y le encargó su obra cumbre, los Segundos Pisos del Periférico.

El contrato OB/001/2002, celebrado el 5 de febrero de 2002 entre el Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación y José María Rioboó, estableció en la cláusula primera:

“El GDF encomienda a la contratista la realización de servicios relacionados con la obra pública, consistentes en el proyecto vial y estudios de impacto ambiental, urbano y vial, y el proyecto ejecutivo para la construcción de las vías rápidas de la ciudad de México en segundo nivel del Anillo Periférico Arco Poniente en el tramo comprendido entre la avenida Luis Cabrera y el Toreo de Cuatro Caminos, y del Viaducto Miguel Alemán, desde la calzada Ignacio Zaragoza hasta el Anillo Periférico Arco Poniente, incluyendo los dos ramales que intersectan con éste”.

Para el hoy presidente electo, “Riobóo es uno de los mejores estructuristas de México y el mundo”. Convencido de ello, su gobierno en el DF le pagó sin licitación 140 millones 803 mil 18 pesos para la realización de todos los proyectos ejecutivos.

También le dio los proyectos de los puentes de Prolongación San Antonio, Lorenzo Boturini, Fray Servando y avenida del Taller, el deprimido Avenida Del Rosal, la primera etapa de la Ciclovía y las gazas elevadas del Metrobús.

Anaya colgó en la pagina debate2018.mx varios contratos a Riobóo, ascendentes a 170 millones de pesos. Pero nadie debe asombrarse. Con el populismo las élites no desaparecen…

Sólo son más exclusivas.