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"Hello, Greenland", escribió Donald Trump luego de que insistía en que Groenlandia debería estar controlada por Estados Unidos

En el imaginario colectivo mexicano, la palabra dron convoca la imagen de un juguete volador a hélices pequeño, no mayor de un metro cuadrado, controlado por los chamacos desde su suelo cercano, y con una autonomía de vuelo muy limitada en distancia y no mayor a los 20 minutos de duración.

La realidad es muy diferente.

En los días más recientes un artefacto volador no tripulado de estos, anduvo “viendo” amplias áreas del estado de México, concretamente la zona y laguna que se conocen como Valle de Bravo, pero nadie puede decir que el artefacto que voló desde San Antonio, Texas, no haya husmeado  también sobre otras áreas de la capital del país.

Hasta donde nos han dejado saber, este dron mide once metros de cabo a rabo, y su manga, de punta a punta de sus alas, es de 20. Su autonomia de vuelo es de 48 horas y su velocidad máxima es de 450 kilómetros por hora.

No se trata de ningún juguete. Es un artefacto militar norteamericano de inteligencia.

En la matutina de ayer, la señora presidente y el mero mero de la seguridad, el señor Omar García Harfuch, reconocieron la presencia del artefacto de los Estados Unidos  MQ9 Predator en cielo mexicano, con la autorización y a solicitud del gobierno de México, en labores que le son propias de vigilancia, inteligencia y reconocimiento, que Palacio Nacional no quiso detallar.

La versión oficial mexicana es que en este terreno de la seguridad y el crimen las relaciones enre México y los Estados Unidos son de cooperación, coordinación y respeto de las soberanías nacionales. Supongo que nuestra obligación ciudadana es creerla. Ni modo que nos esté mintiendo un gobierno que cotidianamente publicita su credo como no mentir, no robar y no traicionar.

En lo que ha transcurrido del gobierno de la señora Sheinbaum, México ha entregado en dos charolas de plata 51 delincuentes demostrados y destacados en su autoridad y culpas.En la última remesa de 26 varones, el señor García Harfuch dijo que estos sinvergüenzas, a pesar de estar ya presos, seguían operando con impunidad y autoridad inmensa sus actividades afuera. Entonces, la entrega de estos sujetos no fue una extradición -que tiene su propia ley- sino que se atuvo   a la ley de seguridad nacional. Un invento de Lopitos para hacer por decreto, y ocultar a conveniencia, lo que le diera su rechiflada gana.

Ahora, si creemos a esta nueva versión, ella implica la confesión de la incapacidad del gobierno de nuestro país, para poner en orden a los delincuentes. Por lo menos a los que ya están en las cárceles. Te los encargo, compadre: no puedo con ellos.

A propósito de otro tema, en la conferencia de prensa previa a su encuentro en Alaska con Vladimir Putin para discutir la invasión rusa de Ucrania, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo ayer textualmente: “teníamos dos fronteras horribles en el norte y en el sur. Ahora, Canadá y México hacen lo que les decimos”.

Así, ¿o más claro?

PILÓN: PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El pequeño Huitzilopochtli vengativo que todos lleamos dentro se regocija al saber que el regiomontano Carlos Treviño, último director de PEMEX en el sexenio de Peña Nieto, ha sido detenido en Estaados Unidos y vendrá a ser juzgado en su patria.

¿Ya no se acuean de suanecesor en el puesto, Emilio Lozoya y todoel mugreero de Odebrecht?

Porque Lozoya sigue en su casa siguiendo el proceso a distancia mientras no lo pillen otra vez comiendo pato laqueado en un restaurante de los caros.

¿Será que Carlangas, que así le decían sus cuatachos,  seguirá el mismo camino porque, al igual de Lozoya, es mejor que calle lo que sabe?

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