Minuto a Minuto

Nacional Canciller De la Fuente refuerza coordinación con Gobernación y Congreso en la REC 2026
Durante la reunión, titulares de embajadas y consulados compartieron experiencias y proyectos relacionados con el fortalecimiento de la diplomacia parlamentaria
Nacional Leonardo Ferrera llevará su poesía a dos antologías internacionales en Chile
Leonardo Ferrera fue seleccionado por la editorial chilena Factor Literario para integrar dos antologías internacionales de poesía
Nacional México 2026 será la gran ventana del país al mundo, destaca SRE y FIFA
Juan Ramón de la Fuente encabezó un panel sobre el Mundial 2026, que fue destacado como una oportunidad para proyectar a México al mundo
Internacional El rapero 6ix9ine celebra compartir prisión con Maduro y Luigi Mangione
"Estoy por ir a conocer al presidente de Venezuela. Tengo esa suerte de estar simplemente encerrado con presidentes", aseguró 6ix9ine
Ciencia y Tecnología La NASA prepara el primer paseo espacial del año para optimizar el suministro de energía
La agencia espacial estadounidense dará a conocer los nombres de los dos astronautas una vez concluya la caminata espacial de este jueves

La 4T tiene enfrente una de las escasas posibilidades (en más de un año) para cumplir sus promesas de política publica y acabar con la inseguridad y la corrupción: legalizar el cultivo y producción de goma de opio, un negocio que ya no quiere el narco.

Recordemos que el grupo político que hoy gobierna perdió a una de sus estrellas nacientes a causa del cultivo de amapola en Guerrero, cuando cayó José Luis Abarca como alcalde de Iguala, tras el caso de los 43, desaparecidos por el narco.

Abarca, preso actualmente por ser señalado su autor intelectual (junto con su esposa, María de los Ángeles Pineda, a quien vinculan a Guerreros Unidos), convirtió a Iguala en principal procesador de amapola en Guerrero.

“Iguala es el escurridero donde se concentra la producción de la goma de opio de los municipios de Teloloapan, Arcelia, Totolapan, Coyuca de Catalán, Pungarabato y Cuetzala”, indica un estudio del Instituto Belisario Domínguez, del Senado.

Hasta la reciente aparición del fentanilo, Guerrero era una joya para el narcotráfico mundial: México es el segundo productor mundial de amapola (después de Afganistán) y Guerrero aporta el 90 por ciento.

De ahí que, con el reciente de abandono de campos de amapola en Guerrero (por campesinos que vivían de venderla al crimen organizado, decenas de familias entran en la miseria y el éxodo en busca de trabajo: el gobierno debe rescatarlos.

Pero rescatarlos con políticas de Estado, no con dádivas para obtener su voto. Y una política de Estado es legalizar la amapola, como coinciden senadores de todos los partidos. Incluso, ya realizaron el foro “Regulación de la amapola: retos y perspectivas”.

Su idea es legislar sobre la despenalización del uso de la amapola de manera plural, integral y directa, con la ayuda de médicos, expertos y analistas, al igual que han hecho con la mariguana, pero sin llegar a resultado alguno.

La intención es excelente, aunque corre el riesgo de ser sepultada para darle prioridad a la aprobación del cambio de la ley para la Lotería pueda rifar el avión o la eliminación de los puentes de asueto porque no son patrióticos.

Y ahí está una debilidad de la actual administración: ha tirado su capital ciudadano, político, de poder hegemónico, legislativo y de control editorial de los medios, en resolver frivolidades, en lugar de tratar asuntos esenciales de política pública para el futuro.

El avión y los puentes son nada comparados con la muerte, la miseria y la vida sin futuro de los sembradores de amapola en Guerrero y Oaxaca (los estados más pobres del país, junto con Chiapas), que, ya sin venta de amapola al narco, van a estar peor.

Y eso sí es francamente serio.