¿Altos vuelos?

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Alberto AguirreSignos vitales

El primer Día de la Marina, en el sexenio peñista, se conmemoró en Campeche. Más precisamente, en la exhacienda de San Luis Carpizo, una antigua desfibriladora de henequén asentada en 210 hectáreas selváticas, donde hubo tienda de raya y un palo de castigo para los esclavos indisciplinados, y que desde 1987 funge como Centro de Capacitación y Adiestramiento para los cuerpos especiales de la Armada de México.

El primer Día de la Marina, en el sexenio peñista, se conmemoró en Campeche. Más precisamente, en la exhacienda de San Luis Carpizo, una antigua desfibriladora de henequén asentada en 210 hectáreas selváticas, donde hubo tienda de raya y un palo de castigo para los esclavos indisciplinados, y que desde 1987 funge como Centro de Capacitación y Adiestramiento para los cuerpos especiales de la Armada de México.

La ceremonia solemne ocurrió el último fin de semana de noviembre del 2013. La tarde del viernes 22, el presidente Enrique Peña Nieto se había trasladado a la capital campechana y pernoctó en Calakmul. La comitiva presidencial llegó a la capital de aquella entidad al día siguiente, tras una hora de vuelo en un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Del staff de Los Pinos fueron el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, y Eduardo Sánchez, quien se estrenaba como vocero del gobierno federal. Y además de los titulares de la Sedena y la Semar —quien fungió como anfitrión— estuvieron el procurador, Jesús Murillo Karam; el entonces canciller, José Antonio Meade; y los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong, de Gobernación; Luis Videgaray, de Hacienda; Julián Olivas Ugalde, de la Función Pública, además del director del CISEN, Eugenio Imaz. Claudia Ruiz Massieu, secretaria de Turismo, era la única mujer en la comitiva presidencial y su presencia era obligada, pues entonces fungía como la responsable de la región XI del programa de atención a entidades federativas.

Luego de 90 minutos de pompa y parsimonia, el Ejecutivo federal emprendió el regreso a la CDMX para después trasladarse a su natal Estado de México. De Champotón a Campeche, 80 kilómetros por helicóptero, Peña Nieto pidió a Sánchez Hernández y al procurador Murillo Karam que abordaran el aparato en el que se trasladaría, junto con el entonces gobernador, Fernando Ortega; el almirante Vidal Soberón Sanz y el general Salvador Cienfuegos Zepeda.

El resto de la comitiva subió al Súper Cougar, adquirido en el 2012. El despegue ocurrió sin contratiempos, pero en el traslado atravesaron una zona turbulenta cuyos sobresaltos inquietaron a más de uno de los ocupantes. La pericia del piloto de la Marina fue esencial para minimizar el incidente.

El recuerdo de esta contingencia fue inevitable, luego del percance sufrido por el secretario Alfonso Navarrete y el gobernador Alejandro Murat, el pasado viernes 16 en Santiago Jamiltepec. El Black Hawk UH-60 intentó varias veces descender en el baldío —las únicas señales visibles eran las torretas prendidas de dos patrullas— polvoso y agreste. Su abrupta caída dejó 14 muertos.

Los principales funcionarios de la administración peñista han preferido los traslados por helicóptero. Ninguno como el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, quien de acuerdo con los registros oficiales, realizó más de 800 vuelos durante el 2013 y el 2014. De ese mismo pie cojea(ba) Enrique Ochoa Reza.

El secretario Navarrete Prida quiso atender con prontitud y prestancia las instrucciones presidenciales y por eso tomó la decisión de trasladarse a la zona afectada por el sismo, a pesar de la hora y las dificultades de acceso. Afortunadamente, vivió para contarlo.

“Se acabó la maldición de Bucareli”, dijo más en serio que en broma. Vaya forma de exorcizar tales fantasmas.

EFECTOS SECUNDARIOS

¿ACERTIJOS? La corriente Democracia Interna, que pugna por la refundación del PRI, remitió una carta al candidato ciudadano, José Antonio Meade, para repudiar la selección de candidatos del PRI al Senado por la vía plurinominal. “(La) lista más bien parece la de los delincuentes más buscados por las corporaciones policiacas del mundo”, critican los abajofirmantes en alusión directa a los nominados por Morena. Un párrafo más adelante comienza la autocrítica: “Hoy tenemos un comité nacional cuya cabeza se mantiene sólo gracias al respaldo de una cúpula acostumbrada a hacer valer sus decisiones por la vía de la fuerza”. La descripción del personaje desprestigiado —“ya sea por poseer oscuras flotillas de taxis o por las liquidaciones indebidas al abandonar cargos públicos”— dejó poco espacio a dudas. Tampoco, la referencia a la postulación de “personajes que participaron en estafas maestras o que dañaron irresponsablemente nuestros arrecifes, a quienes cargan con la responsabilidad de casos como el Paso Exprés o los señalados por el escándalo de los desvíos en Chihuahua”. ¿Sus iniciales? Rosario Robles, Vanessa Rubio y Gerardo Ruiz Esparza. En el texto son identificables Enrique Ochoa Reza y José Murat Casab, quien —exigen— debe dejar la Fundación Colosio para incorporar a “alguien que cumpla con los requisitos que establecen los Estatutos”. ¡Órale!

A LA BAJA. En Huixquilucan, el combate al crimen organizado ha dado resultados, de acuerdo con las estadísticas que la Secretaría de Seguridad del Estado de México ha compartido con la administración municipal. Desde el 2013, año con año se ha registrado una disminución en la incidencia de delitos de alto impacto en esa demarcación gobernada por el panista Enrique Vargas del Villar. Y la tendencia se mantuvo en la primera quincena de febrero.

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  1. Lozano versus Napito

    Javier Lozano pasó el fin de semana en Tijuana, en el cumplimiento de sus funciones como asesor de José Antonio Meade, junto con Luis Madrazo, José Ramón Martel, Armando Ríos Piter y Aurelio Nuño, participó en los simulacros del debate electoral en los que el publicista Carlos Alazraki llevó mano a la hora de definir los “posicionamientos de contraste” con los demás contendientes por la Presidencia de la República.

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  2. Expertos en debates

    En el primer debate presidencial, hace un mes, la ganadora indiscutible fue Azucena Uresti. Luego de encarar las locuras del Bronco y una presencia modesta (no llevaba lentes que combinaran con su atuendo ni adoptó un rol protagónico), por derecho propio ya ocupa un lugar destacado entre los comentocratas.

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