La caída de Ángel Heladio Aguirre como gobernador de Guerrero será sólo una solución en el intento de una recomposición política que contribuya a tomar cierta parte del control que se ha perdido y desbordado en ese estado del sur del país.

Pero el tema de fondo en Guerrero sigue impune o al menos quedará impune hasta en tanto no se apliquen verdaderas medidas que se han pospuesto por décadas.

Hay una pobreza que decir lacerante es ya poco. Prevalece un retraso social que ha sido el campo fértil para la proliferación de la delincuencia organizada y todo tipo conductas que han roto el llamado tejido social en muchos rincones de esa entidad.

No es sencilla la solución. Se requiere gran cantidad de recursos económicos pero sobre todo una visión y voluntad política de sus gobernantes que saque a Guerrero del penúltimo lugar que ocupa, desde hace demasiados años, en cuanto a desarrollo humano en el país.

Se requieren en Guerrero verdaderos gobernantes, no regenteadores.

En 9 años la alternativa del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de nada ha servido a sus habitantes, por más que ahora ese organismo político busque deslindarse de las conductas de Zeferino Torreblanca, de Ángel Aguirre y una cauda de munícipes incapaces.

Qué bueno que tras la salida de Aguirre Rivero se busque restituir la seguridad y sacudir al narco y sus cómplices en el gobierno, pero es necesario avanzar en las causales que han hecho de ese estado un campo propicio para la descomposición social y la expulsión sistemática de buen parte de su población.

Es obvio, pero parece no serlo para muchos que tienen la responsabilidad de hacerlo, que la falta de desarrollo económico, que la escasa circulación de dinero legal entre la población, da lugar a la corrupción. Es duro decirlo, pero es una condición humana típica. 

No obsta resaltarlo, pero las cifras y los diagnósticos que se han hecho sobre Guerrero son para preocuparse.

El Plan Nuevo Guerrero lanzado en noviembre de 2013, que implica diversas acciones de inversión federal señala que en ese estado:

– 70% de la población vive en condición de pobreza, por encima de la media nacional del 45%.

– 95% de los 81 municipios de Guerrero tiene algún grado de marginación.

– 8 de cada 10 son generados en la informalidad.

– Los niveles de productividad por persona son bajos al carecer de los medios que permita a la gente desarrollar su potencial económico.

El Plan Estatal de Desarrollo 2011-2015 elaborado para Ángel Heladio Aguirre Rivero señala que:

– 73 de los 81 municipios de Guerrero registran muy alta y alta marginación. Esto representa 59% del total de la población del estado.

– Guerrero ostenta, en el contexto nacional, las estadísticas más infames y  vergonzantes ya que 42% de las mujeres y hombres, niñas y niños de la entidad sufren pobreza alimentaria.

– Las fortalezas del estado han sido insuficientes para generar desarrollo y, muchas veces, inadecuadamente aprovechadas.

– Guerrero sigue ocupando los últimos lugares en crecimiento económico; está en el sótano del desarrollo humano. 

– La exclusión que padecen los jóvenes de Guerrero en los diferentes círculos en los que se mueven (los conduce a) ambientes violentos, alternativas drásticas que incluyen migración, prostitución o delincuencia.

– El estado ocupa el penúltimo lugar en el Índice de Competitividad 2010.

– La inseguridad pública ha provocado que la ciudadanía se encuentre en estado de incertidumbre y que el tema de la delincuencia se considere entre los más preocupantes.

– Prevalece desconfianza hacia las distintas corporaciones y dependencias encargadas de la seguridad pública, así como de la procuración e impartición de justicia.

– La mayoría de las administraciones municipales tienen un conocimiento insuficiente para desarrollar sus funciones de gobierno, y menos aún para identificar todas las oportunidades para mejorar su desempeño en la prestación de los servicios que la ciudadanía requiere.

– La actividad agroindustrial del estado se concentra en un grupo no mayor a cuatro municipios, relativamente dispersos entre sí, lo que complica el establecimiento de encadenamientos productivos y limita la posibilidad de alcanzar óptimas economías de escala.

– La mayor actividad manufacturera y de servicios se concentra en Acapulco y Chilpancingo.

Por otro lado, el informe Multidimensional de Pobreza 2008 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señala que 7 de cada 10 guerrerenses carecen de lo suficiente para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la vivienda y la educación.

Así podrían seguir las cifras para mostrar los problemas de estructura que enfrenta Guerrero y que han sido más que diagnosticados.

No es extraño que, de acuerdo a información de la Secretaría de la Defensa Nacional, Guerrero ocupe el primer lugar en cuanto a producción de amapola en el país, ya que en su territorio se genera el 60% de esa planta.

La pobreza, la falta de circulante monetario es caldo de cultivo para todo tipo de actividades ilícitas y la corrupción. Y por ende, el arribo de toda una red de complicidades. 

Por ello, la caída de Ángel Heladio Aguirre Rivero abre la posibilidad de una recomposición política, sin duda, pero demanda no sólo tomar el control de la seguridad sino acabar con la impune pobreza que afecta a las mayorías de un estado que, junto con Oaxaca, no han podido salir del sótano del desarrollo humano en las que sus gobernantes los tienen confinados.

Esa, sí, es una verdadera y grave omisión política, ética, moral y jurídica.