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 In memoriam, Alejandro Hope

En 2007 México estaba en el momento de menor violencia documentada de su historia. Desde 1990, la tasa de homicidios registrados no había hecho sino bajar, acercándose a las cifras de Estados Unidos y de Canadá.

En 1990, la tasa mexicana de homicidios fue de 19 por cada cien mil habitantes. En 2007, había caído a 8 por cada cien mil. La de Estados Unidos era de 5 y la de Canadá de 4 homicidios por cada cien mil.

“La primera generación del milenio apuntaba a ser la más pacífica de la historia de México”, escribió Alejandro Hope en su ensayo “Violencia 2007-2011. La tormenta perfecta” (Nexos, Noviembre 2013).

Entonces, de repente, todo cambió. En sólo cuatro años, en 48 meses, los asesinatos se triplicaron. Pasaron de ser un poco más de 8 mil en 2007 a un poco más de 27 mil en 2011.

Todavía no sabemos bien qué pasó. Alejandro Hope intentó en aquel ensayo explicar lo sucedido esgrimiendo causas claras, razonablemente medidas, documentadas, verificables.

El trasfondo del tsunami era estructural, desde luego: pobreza, falta de empleos de calidad, malas policías, desastrosa procuración de justicia. Pero esos males estructurales habían estado presentes en los años anteriores, desde 1990, y no habíamos vivido, hasta 2007, una explosión, sino una reducción histórica de la violencia.

La explicación puntual había que buscarla también en otras causas, sostuvo Hope, no sólo en las estructurales. Había que estudiar los cambios coyunturales en el mundo del narcotráfico mismo.

Hope encontró los siguientes cambios:

Mayor tamaño de los cárteles, mayor letalidad de las armas disponibles, cambios de precios y rentas en el mercado ilícito, mayor vigilancia en la frontera y estrategias equivocadas en la batida contra el narco.

La convergencia en el tiempo de estos factores dio lugar a lo que Hope llamó la “tormenta perfecta”, el huracán que sacó a México de su camino de reducción de la violencia y lo arrojó, en unos cuantos meses, al desfiladero.

Abordaré mañana con algún detalle los factores de la tormenta perfecta descrita por Hope. Explican mucho de aquel momento y algo de la tormenta reciclada en que seguimos.