Minuto a Minuto

Nacional Omar García Harfuch se reúne con Grecia Quiroz
Grecia Quiroz y García Harfuch abordaron temas relacionados con el avance de la investigación del asesinato de Carlos Manzo
Internacional Trump dice que no pedirá disculpas por video que muestra a los Obama como simios
Donald Trump también indicó que no va a despedir a la persona que realizó el video de Barack y Michelle Obama
Deportes Exjugadores de Patriots, molestos con Tom Brady por no apoyar al equipo en Super Bowl LX
Vince Wilfork le recriminó a Tom Brady por sus comentarios y destacó que sus afirmaciones no tienen que relacionarse con la "política"
Internacional “No los ven humanos”: así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Las condiciones en el centro de detención para migrantes en EE.UU. carecen de atención media y atención infantil adecuada
Internacional Nueva York legaliza muerte asistida con protección adicional y entrará en vigor en julio
Nueva York se sumará a los 13 estados de EE.UU. que permite la muerte asistida, después de que Oregón fuera pionero en 1994

Dice el ex presidente Peña Nieto:

“La verdad de las cosas es que la elección (de 2018) ya la tenía ganada López Obrador. Muchos me recriminan, porque querían que evitara a toda costa que ganara, pero ¿qué querían que hiciera?” (En Mario Maldonado: Confesiones desde el exilio: EPN).

Le respondo al ex presidente.

Muchos hubiéramos querido que no interviniera en la elección de 2018, como intervino. Que no le hubiera inventado un delito al candidato del PAN/PRD y MC, Ricardo Anaya, como se lo inventó desde la Procuraduría.

La invención de ese delito detuvo el avance que Anaya iba teniendo como candidato. Un avance, registrado en las encuestas de la época, que no le hubiera alcanzado a Anaya para ganar la elección, pero le habría dado a López Obrador una victoria menos contundente, no por el 53% con que ganó.

Muchos hubiéramos querido eso: que el Peña presidente no inventara delitos contra un candidato para favorecer a otro.

Pero Peña inventó ese delito. Tanto, que, en el último mes de su gobierno, la misma Procuraduría reconoció, oficialmente, que no había fundamento para acusar a Anaya.

Algunos habríamos querido, también, que Peña hubiera tenido valor político y responsabilidad institucional suficientes como para no salir corriendo de la escena pública en cuanto pasaron las elecciones de julio; que no se hubiera puesto de inmediato, como presidente en funciones, bajo las espuelas del presidente electo.

Por simple dignidad presidencial.

Habríamos querido que Peña se mantuviera en el puesto el tiempo que le tocaba , y que defendiera algunas de las cosas de su gobierno que su sucesor dinamitó antes de tomar posesión.

Por ejemplo, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, una de las obras grandes que llevaba adelantada el pequeño presidente que resultó ser Peña Nieto.

¿Qué queríamos que hiciera? Pues al menos que no hiciera estas dos cosas:

Intervenir ilegalmente en las elecciones, como intervino, y entregar a la destrucción anticipada las cosas defendibles de su gobierno, a cambio de la inmunidad que le fue prometida, y cumplida, para tener la vida impune y cínica que tuvo en España.

Hubiéramos querido legalidad y valor, en vez de complicidad y miedo con su sucesor.