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La combinación de cero impuestos, altas tasas de interés, inflación y aumento en el costo de las pensiones y los programas sociales puede ser muy mala para México.

Pascal Beltrán del Río ha hecho un recuento de las cifras de esa combinación, glosando un reportaje de Paulo Cantillo.

Banxico ha subido las tasas más que la Reserva Federal americana, porque la inflación mexicana parece menos domable que la estadunidense.

La decisión de Banxico puede contener el flujo inflacionario, pero encarece la deuda del gobierno, en un momento en que se encarecen también dos órdenes de gasto público que, políticamente hablando, es prohibitivo cortar: el de las pensiones de jubilados y el de los programas de ayuda a adultos mayores.

Las pensiones de jubilados arrastran una crisis crónica. Son financiadas con recursos frescos cada año porque, desde el año de 1995, crecen a un promedio de 8.8 por ciento anual.

En 2020 estas pensiones costaron más que lo que se entrega del presupuesto federal a estados y municipios.

Por su parte, el programa de adultos mayores ha crecido 461% desde 2018 a la fecha. Y hay la promesa gubernamental de que aumentarán 30% el año entrante.

En 2018, dice Cantillo, los beneficiarios de ese programa recibían 1,160 pesos bimestrales. Hoy reciben 4,800 pesos. El año entrante recibirán 6,000.

No creo que nadie objete que se paguen puntualmente las pensiones de jubilados en su valor real, ni que aumenten las pensiones de adultos mayores.

Ambas partidas del gasto social forman el techo moralmente obligado de nuestra solidaridad social: que el país garantice una edad adulta vivible a quienes han puesto ya su esfuerzo en la creación de la riqueza y en el pago de pensiones y ayudas a generaciones precedentes.

El problema es que no hay recursos suficientes en el gobierno para atender esa deuda social, si al mismo tiempo aumentan las tasas de interés y no hay ingresos nuevos en Hacienda.

Alguien tendrá que pagar estos déficits crecientes, políticamente intocables y fiscalmente infinanciables.

La historia nos dice que al final pagamos todos, y más los que menos tienen, con una crisis general que ajusta todo para mal.