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Adiós, PRD, adiós, fue el título de mi texto del 17 de febrero. Mi razonamiento era sencillo. El partido había decidido bloquear candidaturas que prometían votos y lo pagaría. Caro.

Pregunté a qué jugaba la dirigencia nacional. Parecía que a la insignificancia, el desvanecimiento, a defender posiciones internas a cambio de perder votos. Al suicidio, concluí. Con el argumento ramplón de que fue mandato de los consejeros, el PRD le cerró el paso a Marcelo Ebrard y René Bejarano; a figuras atractivas del tipo de Sergio Mayer y Antonio Attolini. Y luego a María Rojo. Personajes como Armando Ríos Piter dijeron “no gracias”. Y otros, varios, se marcharon de un partido que ya no les decía nada.

Arriesgué un pronóstico para el 7 de junio: el PRD no alcanzaría el de por sí triste 12% de las elecciones federales de 2009. No lo alcanzó. Además, termina en un virtual empate con el lopezobradorista Morena, que le come una gran tajada en el DF. Y únicamente cinco puntos arriba de Movimiento Ciudadano, que tuvo en Marcelo Ebrard a su propagandista central de campaña. Un desastre.

Cierto que el PRD recuperó el malherido Michoacán. Pero entregó el malherido Guerrero. Para variar, no pintó en Nuevo León, Sonora, Querétaro, Campeche y Colima. Ni en Baja California Sur, que un día gobernó. Y en San Luis Potosí elevó el porcentaje subordinado a un chavismo cuasi criminal del que no sería raro que más temprano que tarde deba deslindarse. Una desgracia.

Viene un invierno crudo, me dijo por aquellos días de febrero el excluido Bejarano. Se quedó corto. Creo que es el final del PRD como lo conocimos. La inercia de la izquierda se ha desplazado a Morena. El PRD es un partido viejo, sin discurso, propuesta, idea. Sin brújula ni capitán.

No es hora de que ustedes, los Chuchos, se hagan a un lado, le pregunté ayer al presidente Carlos Navarrete, quien amaneció esgrimiendo que con su 9%, Morena no llegará lejos.

– No es hora de decisiones atropelladas –me frenó con la negativa-. Vamos a hacer un balance frío y objetivo de lo que pasó. Y una autocrítica de lo que se ha hecho mal. Porque es indudable que algo estamos haciendo mal.

Hoy sesiona el Comité Ejecutivo Nacional. Veremos cómo explica el tamaño de la derrota. Y lo absurdo que resulta seguir apelando a la unidad de una izquierda que no existe como tal. Morena triunfalista grita que con el PRD, ni a la esquina. Y lo repetirá hasta que necesite a los amarillos en el tren de López Obrador. En el cabuz, claro, nunca en la locomotora.

Quizá sea momento de asumir con realismo que el aliado natural en adelante es el otro partido de “centro”, “socialdemócrata”, “modernizador”: el PRI. Porque si Morena toma vuelo, el 11% de 2015 podría convertirse en 5, 3% en 2018.

Y ahí sí, sin metáforas, adiós, PRD, adiós.

MENOS DE 140. Me corrige Notimex. A las 18:17 del domingo, se deslindó del tuit pro-Javier Gándara. Yo no lo encontré en la noche. En fin, una disculpa.

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