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La convocatoria a firmar un Acuerdo Nacional por la Democracia hecha por el Presidente puede verse como un retrato de lo que el propio Presidente llama una democracia verdadera, esa que el país inauguró con su llegada a la presidencia y él se dispone a garantizar.

El primer rasgo de esa democracia verdadera es que la convoca y le pone reglas el Presidente. Solo él habla en el acto, desde una mesa que está medio metro arriba de sus convocados: los gobernadores de las entidades federativas.

Hay una ausencia notoria en la reunión, que es la del responsable del Instituto Nacional Electoral, porque el Presidente anda en litigios con esa institución a la que juzga incapaz de garantizar unas elecciones limpias. Y porque, como sugiere Joaquín López-Dóriga, el Presidente se presenta como el verdadero garante del proceso.

El árbitro electoral no es necesario, es más bien un riesgo que una garantía. La garantía es la vigilancia presidencial.

También sobra el Poder Legislativo, cuyos representantes no fueron convocados al acuerdo.

Fundamentales en el acuerdo son, en cambio, los fiscales presentes: el general de la República y el de delitos electorales.

La presencia de este último es clave, pues durante este gobierno los delitos electorales han sido ascendidos a la calidad de delitos graves, merecedores de prisión preventiva, vale decir: que el acusado de estos delitos debe pasar en la cárcel su juicio.

La presencia de los fiscales y la ausencia del árbitro sugeriría que en el acuerdo democrático convocado es más importante la función de castigar que la de organizar y arbitrar imparcialmente la contienda.

AMLO se presenta como el verdadero garante del proceso.

El meollo del acuerdo, resumido por MILENIO, es “garantizar que ninguno de los mandatarios interfiera en el proceso electoral en curso ni favorezca a candidatos o partidos políticos”.

Es decir, que ninguno de los mandatarios estatales haga lo que el Presidente hace en sus mañaneras, en el uso electoral de sus programas sociales y de la vacunación, y en el activismo de sus Servidores de la Nación, que van a pedir el voto casa por casa, advirtiendo que si no se vota por Morena los beneficios que les entrega el gobierno van a disminuir o desaparecer. La democracia presidencial.