Minuto a Minuto

Nacional Genevieve se intensifica a huracán categoría 1 frente al Pacífico mexicano
Sus desprendimientos reforzarán la probabilidad de lluvias en el occidente mexicano, con posibles afectaciones en estados como Jalisco
Deportes Liga MX: Chivas vence de último minuto a Juárez y suma sus primeros puntos
El 'rebaño sagrado’ mantuvo la iniciativa durante mucho tiempo, pero tuvo dificultades para superar el orden defensivo de Juárez
Internacional Fiesta del Orgullo en Berlín termina en tragedia, ¿qué pasó?
El siniestro fue a las 2 de la tarde tiempo del centro de México, en el Tiergarten: céntrico parque donde celebraban miles de personas
Deportes ‘Checo’ Pérez, preocupado tras clasificación en Hungría: “Hay muchas incertidumbres alrededor del auto”
Explicó que perdió casi toda la tercera práctica libre por un cambio de caja de cambios, lo que complicó su preparación para la clasificación
Internacional Ante la muerte de migrantes, la ONU recuerda a Estados Unidos que la ley debe proteger derechos
Recientemente, México presentó denuncias ante la justicia estadounidense por la muerte de 17 connacionales bajo custodia del ICE
Acuerdo del tomate: un triunfo que tiene cara de derrota - jitomate-tomate-archivo-cuartoscurojpg-578925998
Foto de El Economista

¿Por qué celebrar en México el acuerdo del tomate con Estados Unidos? Los grandes ganadores son los productores de Florida. Ellos lograron que el comercio binacional de este producto se reordene en condiciones que le permite soñar con recuperar una parte del mercado, que ahora está en manos de los productores mexicanos. Se eliminan los aranceles, pero eso no es una ventaja porque habrá barreras no arancelarias. Habrá más controles y nuevas reglas que encarecerán el tomate mexicano.

¿Cuánto mercado perderán los productores mexicanos como consecuencia del acuerdo? La pregunta tiene sentido porque los cambios de las reglas están diseñadas para “amarrar” las manos a los mexicanos, en su mayoría sinaloenses. Ellos tienen ahora 50% del pastel, en el mercado más rico del mundo. Se convirtieron en líderes indiscutibles en un mercado muy competitivo por sus eficiencias productivas y también por un “intangible”: el sabor, que refleja las características del clima y el suelo de México.

En la era Trump, el libre comercio se ha convertido en comercio administrado. El acuerdo del tomate refleja esta nueva realidad. Estados Unidos pone fin a la investigación por dumping en contra de los productores del tomate mexicano y regresará todo lo que cobró, desde mayo, en forma de un arancel compensatorio de 17.5 por ciento. En teoría esto es un triunfo para México. En la práctica, es otra cosa: tratará el tomate mexicano, como si efectivamente hiciera dumping y se vendiera en Estados Unidos por debajo de sus costos de producción en México.

Podemos suponer que no se demostró de manera clara que los productores mexicanos hacen dumping. Podemos suponerlo porque, si hubiera sido así, las autoridades de Estados Unidos no se resignarían a regresar los aranceles compensatorios cobrados desde el mes de mayo. No se probó el dumping, pero eso no importa: los comercializadores se obligan a subir hasta 40% el precio de las variedades premium y orgánica del tomate mexicano. Este incremento sería una excelente noticia para México si sus “frutos” llegaran a nuestro país, pero no necesariamente será así. Hay que tomar en cuenta el enorme poder de mercado que tienen los operadores o intermediarios de la cadena de distribución en Estados Unidos, los famosos brókeres. Son aproximadamente 100 empresarios que se llevan una gran rebanada de un pastel que vale más de 2,000 millones de dólares anuales.

¿Cómo será la inspección del tomate mexicano? Quedó claro que no será 92% del total, sino algo parecido a 66%, pero en cualquier caso el porcentaje es tan alto que existe un riesgo de dislocación del mercado del tomate estadounidense, como advierte la Fresh Produce Association de Estados Unidos. No hay mucha información respecto adónde se harán las inspecciones, pero todo parece indicar que una parte será en la frontera y otra en bodegas y lugares de almacenamiento de los brókeres, en territorio estadounidense. El lugar de la inspección importa porque, en caso de que fuera en la frontera, podría afectar el flujo normal de mercancía. El tomate mexicano pasa, en su mayor parte, por Nogales. En esa aduana, el tomate representa 20% de la carga total. Allá hay preocupación de los trastornos que las inspecciones podrían significar para la introducción de otros productos mexicanos que pasan por esa frontera. O sea, que no se afectaría sólo el tomate. ¿Por qué celebrar en México? Que festejen en Florida.

[email protected]