Acuerdo con Trump: entre lo deseable y lo posible

leopoldo-gomez2

Leopoldo GómezTercer Grado

El episodio con Trump desmuestra que, aunque de izquierdas, Andrés Manuel López Obrador también tiene un lado pragmático alejado de posiciones dogmáticas

Más allá de los balances que seguramente cambiarán con el tiempo, el episodio del acuerdo para evitar la imposición de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump confirma que, si bien es un hombre de izquierda, el presidente Andrés Manuel López Obrador también tiene un lado pragmático alejado de posiciones dogmáticas. En sus palabras, “la política son principios, pero también eficacia, resultados”.

Recuerdo que en el programa Tercer grado, ya como Presidente electo, argumentó que por la dimensión del problema de la inseguridad —y aunque no estaba contemplado de inicio—, había que involucrar a las fuerzas armadas. “En política —dijo entonces— a veces hay que elegir entre inconvenientes”.

Este pragmatismo refuta las recriminaciones de que su gobierno va en la ruta de Venezuela. Curiosamente, algunos de los críticos que han expresado este temor son también los que ahora lo cuestionan por ceder demasiado ante Trump. En realidad, la decisión de negociar y evitar el conflicto, mostró que su apuesta va por otro camino.

En materia económica, el Presidente ha criticado el neoliberalismo y ha reivindicado el papel del Estado. También ha tomado decisiones de inversión pública no gratas para los mercados. Con todo, su manejo de las finanzas ha sido cuidadoso, no ha promovido aumentos de impuestos y ha reiterado la importancia de los capitales privados nacionales y extranjeros en el crecimiento económico.

En el mismo sentido, desde que fue candidato respaldó las negociaciones del T-MEC y ha dado muestras consistentes del peso que otorga a una buena relación política y económica con Estados Unidos.

En la discusión sobre los aranceles, lejos de envolverse en la bandera o de lanzar consignas contra el “imperialismo yanqui”, trató de impedir el conflicto y el daño que, como reconoció en su discurso del sábado, causarían los aranceles a la economía mexicana.

Seguramente el presidente López Obrador preferiría una realidad distinta. Pero él mismo reconoce que para impulsar su política social, para combatir la pobreza y aminorar las desigualdades, el imperativo es uno: que la economía crezca. Y un conflicto comercial con Estados Unidos solo lo alejaría de ese propósito.


Menú de accesibilidad